Ciudadano interesado | Montevideo
@|El planteo de un plebiscito puesto a consideración por parte de “Cabildo Abierto” en relación con la usura ha determinado posiciones diferentes de parte de los distintos actores políticos y de los ciudadanos integrantes de la sociedad uruguaya.
De la información disponible a nivel no especializado, se desprende que la iniciativa contempla fundamentalmente los siguientes planteos resumidos a incorporar en la Constitución de la República:
- Fijación de un límite máximo de interés para las obligaciones, a partir de una ley a ser aprobada con el voto de los dos tercios del total de componentes de cada una de las Cámaras del Parlamento.
- Mientras que esa ley no esté vigente, se establece un interés máximo por todo concepto del 30% (tasa efectiva anual) sobre los montos convertidos a Unidades Indexadas (UI).
- Reconversión para la cancelación de las deudas contraídas antes del 18 de julio de 2023, cualquiera sea la moneda en que estén expresadas, al UI a. l valor de la fecha original, aplicando una tasa efectiva anual del 4% por todo concepto y descontando los pagos ya efectuados siguiendo un criterio similar.
- Regiría para personas que tengan un total de adeudos por un monto original no superior a 200.000 UI, en tanto correspondan a personas físicas o sociedades personales o agrarias propiedad de personas físicas.
Las inquietudes que han surgido refieren a la constitucionalidad de esta propuesta y su justicia para las diferentes partes involucradas, la potencial retracción a futuro en el mercado de crédito, la circunstancia de procurar contemplar a quienes no han cumplido con las obligaciones que asumieron, el cambio en las condiciones legales prevalecientes en esas circunstancias.
Por este tipo de razones, simplemente como ciudadano interesado, considero que el planteo del plebiscito es inadecuado, más allá de si además implica intenciones de carácter simplemente de “campaña electoral”.
Alternativamente, se sigue mencionando la idea de una posible ley que contemple algunas inquietudes relacionadas, pero a nivel parlamentario. Con un análisis sensato de la situación existente y de los pros y contras de las alternativas, seguramente sería factible alcanzar un acuerdo que no implicase “cambios en las reglas de juego” hacia el pasado, sino soluciones potenciales hacia el futuro.