Eduardo | Montevideo
@|Caminar por la rambla de Buceo y Malvín se ha vuelto una actividad de riesgo. Las bicicletas circulan a velocidades imprudentes, zigzagueando entre los peatones sin respetar a niños ni ancianos. Ya se han visto personas mayores golpeadas y es solo cuestión de tiempo para que un niño resulte seriamente lastimado.
Esta situación se repite a diario, pero se agrava los fines de semana y feriados. A esto se suman ahora los monopatines eléctricos, que también utilizan la vereda como vía de tránsito. Hoy, para caminar por allí, hay que estar en estado de alerta constante, mirando hacia adelante y hacia atrás antes de dar un paso hacia el costado para evitar ser atropellado.
Es urgente la construcción de una ciclovía desde el Puerto del Buceo hasta Carrasco. Hay espacio suficiente: se podrían desplazar los bancos hacia el césped mediante plataformas de material, y dividir la vereda para peatones y ciclistas, o incluso trazar la senda sobre el propio césped. Solo falta voluntad de las autoridades para que todos podamos disfrutar del espacio público sin riesgos.
Los peatones nos sentimos indefensos. Tenemos derecho a caminar seguros, así como los ciclistas tienen derecho a su propio lugar para circular tranquilos.