Tatinfierro | Montevideo
@|El FA continúa con su vieja costumbre de intentar apropiarse de símbolos que no le pertenecen, ni le pertenecerán, en exclusividad. Así pretenden ser los dueños de la bandera de Artigas, o más propiamente dicho de Otorgués.
Peor aún, miembros de una de sus agrupaciones mayoritarias, directamente robaron hace ya décadas la bandera que desplegara Juan Antonio Lavalleja en la playa de la “Graseada”, en aquel lejano 1825. Nunca fue devuelta cabe agregar.
A ratos se proclaman herederos y defensores de Batlle y Ordóñez, a continuación de Wilson Ferreira o Luis A. de Herrera. Eso sí, dejaron de referirse a sus verdaderos mentores como Marx, Lenin, Stalin y demás porque ya no están tan bien vistos. Se han olvidado hasta del inefable Che Guevara.
Hace poco quisieron hacerse ver como dueños, nada menos, que de la honestidad. Gran reculada debieron dar. Sus credenciales en la materia no son nada halagüeñas. Pérdidas millonarias en casinos municipales, sobrecostos a escala sideral en “arena”, subasta fraguada de PLUNA, ochocientos millones de dólares perdidos en ANCAP, trescientos millones de dólares “regasificados”, uso indebido del Hospital Policial y, la frutilla de la torta, el récord de un vicepresidente obligado a renunciar por sus conductas impropias, por ser amable.
Ahora la cosa es con el Himno Nacional. “Sabremos cumplir”. Tal vez sea para tratar de disimular lo que ya se ha vuelto evidente, en cuanto a lo poco que “sabe” su candidato en casi todos los temas. O no, como suele decir, capaz que es para que la gente crea que esta vez sí van a cumplir. Solamente el anuncio de que van a volver a desconocer el resultado de otro plebiscito, es suficiente para no creerles.
En realidad, si al Himno vamos a referirnos, creo que el verso que corresponde para esta ocasión es aquel de “Orientales, la Patria o la tumba”. La Patria que ofrece la Coalición Republicana, que ha demostrado saber defenderla y conducirla en buen camino, o, por otra parte, la tumba que significaría volver a un gobierno del FA.
La tumba de la libertad responsable, de los beneficios que ha traído la LUC, ratificada por el soberano, de una transformación educativa trabajosamente iniciada pero que es necesario continuar y consolidar; la tumba de una reforma de la Seguridad Social que todos sabían inevitable pero nadie se animaba a llevar adelante.
Por eso, para el próximo 24 de noviembre, Orientales ¡la Patria!