Alberto Rodríguez Genta | Montevideo
@|El sábado 14/10/2023, en un artículo de El País titulado “Declaración de bienes: omisión del senador Sartori pone en alerta a experta en corrupción”, se informa que la presidenta de Transparencia Internacional (TI) Delia Ferreira Rubio, en un evento organizado por la sede uruguaya de World Compliance Association, planteó que “casos de corrupción hay en todos los países”, pero “la diferencia es la reacción” de la sociedad y el sistema político ante estos desvíos.
Tras ponderar las fortalezas institucionales de Uruguay, recordó que en el país hubo casos que “han trascendido internacionalmente, como el ‘underweargate’ (ropa interior en inglés) que afectó a un vicepresidente”, refiriéndose al caso Sendic, ya que compró con una tarjeta de Ancap un short para uso personal.
Asimismo, recordó el Tobleronegate, cuando en 1995, Mona Sahlin, vice primera ministra de Suecia y la preferida en las encuestas para suceder al primer ministro, renunció a su candidatura y a la política (aunque a los dos años regresó) porque se supo que ¡había comprado una barra de chocolate de la célebre marca, con una tarjeta de crédito oficial!
El caso dejó la vara alta y Suecia ocupa hoy el quinto lugar del IPC. “Me parece que en reacción están mejor ubicados que el resto de nosotros”, dijo Ferreira Rubio, que es argentina y aludía así a los países de la región.
Claro, siendo argentina, ¡sabía muy bien a qué se refería! Pero al comparar el caso Sendic con el Tobleronegate, la presidenta de TI destacó “la reacción institucional del partido político” (el Tribunal de Ética del Frente Amplio resolvió que hubo un “proceder inaceptable en la utilización de dineros públicos”), “la reacción del propio funcionario” (que renunció a la vicepresidencia tras este informe, y luego de otras cuestiones, como mentir en cuanto a un título de licenciado) “y de la sociedad, es lo que hace la diferencia en cómo es percibido Uruguay” a nivel internacional.
Y del otro lado de la balanza aparece hoy la omisión de declaraciones del senador Juan Sartori, ante la Jutep. “Las declaraciones (juradas) tienen que ser completas, públicas y actualizadas”, y resultan “indispensables en la lucha anticorrupción”, dijo la presidenta de TI; quien aclaró que está al tanto de la resistencia del senador a completar la suya. “Las declaraciones como mecanismo anticorrupción son centrales y deben comprender a los familiares, porque si no es muy fácil desapoderarse (...) con mujer, su primo y ser un don nadie económico absoluto, cuando eso no se trata sino de una fachada”, concluyó.
Y es que Juan Sartori, es hoy un caso emblemático de cómo se puede invadir y confundir, y hasta comprar, sorpresivamente, a una parte de la población uruguaya.
Y con muchos más dólares que propuestas, porque habiendo vivido la mayor parte de su vida fuera del país, Sartori se presenta de la noche a la mañana con una esposa rusa hija de uno de los más acaudalados magnates a nivel mundial, con un hijo en brazos, y su permanente y amplia sonrisa, besando a niños y viejitas por igual, y en apenas seis meses de campaña política, se compró un puesto de Senador Nacional, cobijado por el gran Partido Nacional.
Y además, ahora se anuncia una alianza política entre él, y la vicepresidenta de la nación, quien en 2018, asumió la presidencia del Directorio del Partido Nacional.
¡Qué complicada es la política! ¡Y cuánto nos cuesta conservar esa distinción de país con menor corrupción de Latinoamérica, que nos han reconocido!