Roque Gallego Curbelo | Montevideo
@|Salta a la vista que se hace necesario un cambio radical en nuestro sistema parlamentario; venciendo atavismos y conservadurismos realizar una reforma constitucional que transforme nuestro sistema parlamentario bicameral en unicameral. Y esa sola cámara sea de no más de sesenta diputados; con lo cual cada uno representaría a unos 56.000 uruguayos, o sea que habría 17,65 escaños por cada millón de habitantes. Aún así, estaríamos con un 50% más de representantes sobre la media regional.
Como toda reforma de este tipo los ahorros no se verían de inmediato, pero una vez completada, sería de más de la mitad del gasto actual. Me adelanto a decir que mantener las dos cámaras más la Asamblea General con sesenta integrantes, de nada serviría.
Los países con parlamentos unicamerales suelen ser países centralizados, pequeños, con una estructura territorial unitaria y características homogéneas, como en los casos de Portugal, Hungría, Islandia, Suecia, Dinamarca y Nueva Zelanda, entre otros muchos. Agreguémosle a Uruguay a esa lista.
La jibarización no solo es al Legislativo. Aunque la reforma del sistema parlamentario debería ser seguida por una reorganización territorial, hoy de diecinueve departamentos, pasando a reagruparlos en no más de cinco o seis regiones, provincias o como quiera llamárseles. Dejo pendiente de otra carta dicho tema a fin de no dilatar la presente, así como también la reducción de ministerios.
Hago mías expresiones de otras cartas sobre el mismo tema, no se trata de debilitar la democracia representativa, base y sostén de la República, en el debido equilibrio entre los poderes del Estado. Al contrario, es una manera de fortalecerla, dignificarla, dándole calidad y jerarquía. Dar esa discusión sería una gran señal para que los políticos recuperen la reputación y credibilidad perdidas. Mejorar la calidad legislativa bajando el costo para la sociedad, son enormes pasos para fortalecer la democracia.
Sin embargo, considero improbable que la iniciativa parta del sistema político, por lo cual, hago un llamado a que asuma la tarea de llevar a cabo la reforma política en cuestión a una organización que se autodefine como: “Un movimiento de alcance nacional que nuclea a trabajadores uruguayos, con representación de todas las áreas productivas (agro, comercio, servicios) que quiere colaborar en la concreción de reformas económicas y sociales urgentes en favor de todo el pueblo oriental”. Me refiero a Un Solo Uruguay.
Gonzalo Pérez del Castillo (mencionado en la primera parte de esta carta publicada ayer) es Agrónomo. Trabajó en la FAO. Coordinador residente de las Naciones Unidas en varios países. Vicepresidente del Comité de Evaluación de la Reforma de la ONU. En febrero del 2018 en el Semanario Voces escribe lo siguiente: “Siempre agradeceré a Hugo Batalla la oportunidad que me ofreció de dirigir el proyecto de modernización del Poder Legislativo en el Uruguay (1995-1997)”.