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La barrera

Arq. Juan Carlos Reperger | Maldonado
@|Antes del inicio de cada torneo mundial los orientales nos ilusionamos con la obtención del campeonato. Esto es muy difícil y muy improbable que acontezca, pero la obtención de los cuatro títulos nos crea esa ilusión.

Esa ilusión se desvanece al ver que los actuales defensores de nuestra celeste actúan con miedo. Sí, el miedo que tuvieron Maximiliano Araújo y Federico Viñas en la ocasión del primer gol de Cabo Verde. Ante un desconocido ejecutor, que tal vez fue el único gol de tiro libre que conquistó, ambos jugadores eludieron el pelotazo, lo que originó el gol. No era Rocha, ni Mujica, ni Escalada ni el Pepe Sasía el ejecutante. A pesar de eso, el miedo de ambos jugadores originó el primer gol y a la postre el final del torneo para Uruguay.

Sería muy importante que todos aquellos que tienen el privilegio de vestir la casaca celeste supieran que en la semifinal del Mundial del 54, Juan Eduardo Hoberg al convertir el gol del empate, 2 a 2 a minutos del final, en el festejo, se desplomó contra el césped. Su corazón dejó de latir por unos segundos pero con los masajes de Carlos Abbate y Juan Kirchberg lo reanimaron y Hoberg disputó todo el alargue. También tendrían que saber que en el Mundial de 1962, en Chile, Eliseo Álvarez sufrió fractura de peroné y como en esa época no había cambios, continuó jugando en una pierna. Más acá en el tiempo en el Mundial de Brasil de 2014, jugando contra Inglaterra, Nicolás Lodeiro trancó con su cabeza. En ese mismo partido Palito Pereira recibió un fuerte golpe en la cabeza por lo que quedó inconsciente durante unos segundos. Cuando recuperó el conocimiento y contra la opinión de los médicos insistió en seguir jugando. Y seguramente existen muchos ejemplos de valentía de jugadores vistiendo la celeste.

Pero la pregunta que surge es: ¿para qué se colocaron en la barrera si no estaban preparados para interceptar la pelota con su cuerpo?

Vivimos otros tiempos...

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