Un montevideano | Montevideo
@|Otra idea de escritorio disfrazada de innovación.
La Intendencia de Montevideo, ahora bajo la gestión de Bergara, ha anunciado un nuevo modelo de recolección de residuos que, lejos de resolver el problema crónico de limpieza de la ciudad, parece trasladarlo directamente a los vecinos.
La propuesta es simple en su forma y problemática en su fondo: que cada hogar o edificio conserve los residuos en su domicilio hasta el momento en que el camión pase a retirarlos. ¿Estamos frente a una solución seria o ante otra improvisación disfrazada de modernización?
Hay que decirlo con claridad: esto huele a medida pensada desde un despacho, sin conocimiento de cómo viven miles de montevideanos.
¿Qué pasa con los edificios que no tienen espacios adecuados? ¿O con aquellos que solo cuentan con subsuelos para guardar los residuos, poniendo en riesgo la salubridad y seguridad de los residentes? ¿Qué ocurre con los edificios sin portería, donde no hay nadie que baje la basura ni limpie los contenedores? ¿Alguien se tomó el trabajo de estudiar esos casos o simplemente se decidió avanzar sin evaluar la realidad?
En los barrios, las casas cuyos dueños están fuera todo el día tendrán que dejar los residuos en la vereda, expuestos al vandalismo, a los perros sueltos, a la intemperie. ¿Quién se hace responsable por ese descontrol? ¿Y qué garantías tenemos de que los camiones pasarán puntualmente, cuando la actual gestión no logra cumplir siquiera con los amplios márgenes horarios que maneja hoy?
Por si fuera poco, se pretende aplicar este cambio sin tocar un peso de lo que la Intendencia cobra por un servicio que históricamente ha sido caro e ineficiente.
El vecino asume más responsabilidades -guardar, cuidar e incluso limpiar los contenedores- pero sigue pagando lo mismo. ¿Dónde está la contrapartida? ¿En qué momento se discute si este nuevo modelo implica una rebaja de la tasa de recolección? Porque hasta ahora, lo único que cambia es quién carga con el problema.
Y cuando haya inconvenientes -porque los va a haber-, ¿a dónde se podrá recurrir?
La IMM tiene un sistema de atención al vecino completamente deficiente: formularios en línea que nadie contesta, correos electrónicos con respuestas automáticas, líneas telefónicas que no funcionan. ¿De verdad se piensa implementar un cambio estructural en el servicio sin crear un sistema de asistencia real, disponible las 24 horas, como exige un servicio esencial?
La falta de planificación, la escasa empatía con la vida cotidiana de los ciudadanos y la ausencia total de autocrítica parecen ser el sello de esta gestión. En lugar de mejorar lo que no funciona, se redoblan las apuestas con ideas que suenan bien en un PowerPoint, pero fracasan en la calle.
Si la Intendencia quiere innovar, que empiece por cumplir lo básico: contenedores limpios, recolección eficiente, atención al vecino. Lo demás es humo.
Y Montevideo, lamentablemente, ya está bastante contaminada de eso.