Dr. Esc. César Eduardo Fontana | Montevideo
@|En los últimos días, se informó por varias redes sociales y luego por algunos medios de prensa lo que habría sucedido en el Hospital Policial durante la internación del Comisario Mayor Ricardo Medina, quien fue derivado a tal nosocomio por lo que parece ser que sufrió un accidente de tipo doméstico en el centro de reclusión en donde está detenido en razón de imputaciones vinculadas al caso de la nuera de Gelman, uno de los hechos más misteriosos e incomprensibles (aunque no es el único, de diversos tipos) que quien escribe ha tenido noticia luego de años de informes, excavaciones, libros, declaraciones, etc.
Siempre hay que ser muy cuidadoso cuando de redes sociales se habla e incluso igual referido a noticias policiales por la prensa dada la materia de que se trata, muchas veces reservada y también, todo hay que decirlo, pues es sabido que los familiares de una persona internada en un sanatorio están pasando momentos de ansiedad o de temor o de cualquier otra sensación similar, básicamente porque las actuaciones médicas, y más en estos tiempos de tantos aparatos y máquinas no hace tanto tiempo desconocidas, son imposibles de entender por los neófitos en la materia.
Hecha la anterior precisión, que no es baladí sino fruto de la experiencia, si las informaciones son correctas o casi 98/99% acertadas el suceso merece el calificativo del título: gravísimo. Y no solo gravísimo, sino delictivo: podría haberse configurado el delito de homicidio en grado de tentativa y quizás con la agravante de la premeditación. Hubiera resultado oportuno haber llamado a algún escribano público para que levantara un acta de lo que sucedía o veía en el mismo momento, lo que quedaría protegido por la fe pública – con todo lo que esto supone- pero ya se sabe que en esos momentos las mentes se nublan y los razonamientos se tornan lentos.
Consecuentemente se requiere ya una investigación completa no solo interna del Hospital Policial sino también por parte de la Justicia, en sentido amplio puesto que no se trata de algo que pueda quedar relegado en el olvido.
Claro, hay otra cosa no menos grave: el silencio de la casta política – por lo menos hasta donde sé- enfrascada en otras cosas muy importantes para ella como por ejemplo retomar o mantener sus sillones en el 2029.
¿Habremos caído tan bajo en nuestro país? Lamentablemente, no es imposible de descartar.