Néstor Lioret | Montevideo
@|En Darfur los que logran huir comen pasto y cáscaras de maní. El procedimiento es siempre el mismo: juntar a los hombres del pueblo, matarlos, bulldozer y fosa común. Luego es el turno de los niños, asesinados a golpes frente a sus madres; finalmente y luego de sufrir lo indecible niñas y mujeres son ejecutadas. Lo que queda es saqueado y quemado.
Esto es genocidio, un ejército gubernamental más sus forajidos simpatizantes; tienen como norte el exterminio de una etnia.
En 2004 Naciones Unidas lo declaró genocidio, persiguiendo a los responsables; países enviaron ayuda de todo tipo.
Hoy sigue siendo genocidio; la ONU en su habitual inoperancia, las grandes potencias en otro tablero (Ucrania, Gaza, Congo) y nuestros gobernantes seguramente muy ocupados como para alzar su voz.
Tampoco se escucha la voz de los seguidores de la Agenda 2030, ni nuestras vernáculas organizaciones de gritones organizados, siempre rápidos de reflejos para defender la última consigna de moda. Así es que alzo mi voz en solitario, escuchando “Blowing in the wind”, en la voz de Bob Dylan.