Email: ecos@elpais.com.uy Teléfono: 2908 0911 Correo: Zelmar Michelini 1287, CP.11100.

Elecciones en el Partido Nacional

Roberto Alfonso Azcona | Montevideo
@|Cuando el futuro llama, se responde con libertad.

No hablo como candidato. No escribo por ambición personal. Lo hago desde un lugar más profundo: el de quien ha vivido, perdido, resistido y decidido comprometerse sin pedir permiso.

Pertenezco a otra forma de hacer política. Una que no se sostiene en favores ni estructuras, sino en convicciones. Una que no negocia la verdad por comodidad. Una que no teme al qué dirán, porque está anclada en la honestidad intelectual y en el respeto por quienes luchan cada día por salir adelante.

He escuchado a muchos militantes, nuevos y viejos, desencantados con lo que ven. Lo entiendo. Porque duele ver cómo algunos buscan repetir fórmulas desgastadas. Cómo se nombran siempre los mismos, como si el Partido Nacional fuera una empresa familiar o una rosca cerrada. Delgado, Heber, García... nombres que ya no convocan esperanza, solo administración de lo conocido.

Pero lo que necesitamos no es continuidad: es coraje.

No más operadores: líderes con causa.

No más eslóganes vacíos: ideas claras y acción comprometida.

Desde hace tiempo vengo proponiendo una visión distinta. Liberal, sí. Pero con sello uruguayo. Con identidad. Con alma. Una visión que no busca imponer un dogma, sino devolverle al individuo su dignidad, su libertad, su derecho a vivir sin miedo ni dependencia del poder.

Creo en una coalición fuerte, pero no como refugio electoral: como proyecto de país. Y para eso hace falta más que acuerdos entre cúpulas: hace falta una militancia nueva, consciente, libre, que se anime a pensar, a disentir, a crear. Militantes que no esperen órdenes, sino que caminen con ideas y valores. Que no se callen frente a la injusticia. Que no se rindan ante la mentira ni se arrodillen ante el clientelismo.

Y por eso, lo digo con respeto pero con firmeza: el Honorable Directorio del Partido Nacional debe ser un faro con nueva luz, no la agonía de una vela consumida por una gestión pasada y perdedora.

El partido no puede ser dirigido por quienes ya no iluminan, sino por quienes despiertan esperanzas. No puede ser refugio de fracasos, sino motor de futuro.

Esta carta no es para convencer a nadie.

Es un llamado.

Un grito sereno, pero firme, a quienes creen que el Partido Nacional puede volver a ser faro.

Faro y guía de una coalición que, sin perder identidades, sea capaz de encarar un gobierno de todos, sin excepciones ni exclusiones.

Que deje atrás los personalismos y los repartos de poder, para abrazar una causa común: la libertad del individuo, el respeto a la ley, el derecho a progresar con el fruto del propio esfuerzo.

No me mueve el poder. Me mueve la responsabilidad.

No vengo a pedir espacio. Vengo a compartir un compromiso.

Porque cuando el futuro llama, no se responde con los mismos de siempre.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar