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El Graf Spee

Alejandro Nelson Bertocchi | Montevideo
@|Diciembre de 1939: ni batalla, ni Río de la Plata.

Para una sociedad como la nuestra que al decir de Homero Martínez Montero “vive de espaldas al mar”- un eficaz dicho semántico que también lo refrenda otro marino compatriota, Juan José Mazzeo, en el prólogo de una biografía: “nuestra sociedad es más playera que marítima”- el gran hecho histórico que motivó la presencia del acorazado de bolsillo alemán, Admiral Graf Spee, en el puerto de Montevideo con el entorno que supuso todo este evento, significa una suerte de poderoso imán que ha deparado ríos de tinta donde han abrevado decenas de firmas, entre otra vasta cantidad de cosas similares que permanecen suspendidas en el imaginario popular. Sin lugar a dudas, este importante suceso naval de la última conflagración mundial, llama poderosamente la atención de cualquier público de toda condición, intelectual u social, tal cual lo admite quien esto escribe, por haber vivido fructíferos años de su vida bajo el tema editorial e inmerso en la investigación, en especial sobre el tema de marras que no es otro que el combate naval del Atlántico Sur, precisa denominación bajo la cual debería bautizarse todo lo que rodea este hecho. Un encuentro artillero que se desarrolló entre el referido buque germano y tres cruceros británicos (Exeter, Ayax y Achilles) en aguas atlánticas y en torno a una posición 34º 17´ 30´´ sur y 49º 12´ según los más fiables documentos, o sea océano adentro y a más de 350 millas del Chuy; en este caso con un resultado de total incertidumbre tal cual grandes plumas del navalismo lo han suscrito. Muy luego, ya sobre el atardecer de este día miércoles 13 de Diciembre, se dio un corto enfrentamiento artillero frente a Punta del Este donde nadie dio en el blanco, entre el Admiral Graf Spee y los dos cruceros restantes, pues el Exeter debió retirarse gateando hacia Malvinas, desmantelado y fuera de combate, tal fue la precisión de los seis tubos de 280 mm del alemán. O sea en aguas fernandinas del Plata prácticamente nada hubo de mayor importancia y solo para recrear el estupor y la sorpresa de los residentes, aunque no lo fue así para el crucero ROU Uruguay, presente en el teatro, que se interpuso en la línea de fuego en defensa de nuestra soberanía, violada por ambos contendientes.

Por ende, como colofón, considerando y teniendo a mano el diccionario de la Real Academia Española, el término batalla, en este caso, significa, en la opción militar y técnica, un hecho de neta importancia cuyo desenlace supone ganar o perder una guerra; por lo tanto, este evento que reseñamos no alcanza siquiera a rozar lo acaecido en Lepanto, Trafalgar, Jutlandia, Mydway o Leyte, valgan los ejemplos.

El confuso y novelesco término “batalla del Río de la Plata” no posee crédito alguno en los lares donde impera la historia naval, salvo para aquellos que han conseguido su popular aprobación, dejando en claro con diáfana razón las marineras letras que prologan esta carta.

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