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Derrota electoral

Néstor Lioret | Montevideo

@||La derrota es huérfana, y no es culpa de los candidatos de la coalición.

La gente pidió un cambio y lo tuvo, los mejores guerreros para la peor batalla: el maldito COVID, se actuó por principios: libertad responsable, se estuvo donde hacía falta con lo que se requería.

En el mundo entero la pandemia fue un punto de inflexión, dejando tierra arrasada, y una sociedad lista para tomar un nuevo rumbo, se desperdició una oportunidad única para formatear la idiosincrasia uruguaya de ir al empate.

Se le plantó cara al crimen con Larrañaga al frente.

La LUC parecía ir en ese sentido, cuando empezaron a juntar firmas nadie dio la cara, los dejaron ejercitar al músculo sindical y mantener a las huestes movilizadas .

Ya Mujica había diagnosticado que “hay que juntarse y hacer mierda a los gremios”,nada se hizo.

De la guerra al crimen que se había iniciado, no hay un solo muerto ,solo escaramuzas menores y cháchara vacía.

La reforma del sistema previsional, que se tuvo el coraje de hacer, no se defendió y nuevamente firmas y plebiscito y gimnasia sindical preelectoral.

El aporte de Cabildo Abierto al triunfo es innegable, se los ignoró olímpicamente, a despecho que la falta de cintura política del nóvel partido les pasó factura.

De los soldados que, llamados por el parlamento, salvaron la Patria y a cambio tuvieron venganza, nadie dijo nada.

Pretendieron, buscando cuatro votos flacos, jugar al camaleón, declarándose progresistas (qué querrá decir), colgando la bandera LGTB, una jugada patética .

El corset del Mercosur nos sigue asfixiando, somos el país más caro de la región.

Nuestras Fuerza Armadas no alcanzan ni para un desfile de lo esmirriadas que las dejan.

No tomaron iniciativa alguna en la campaña, cero agresividad y ondas de amor y paz.

Y por si faltaba algo para volcar la balanza el señor Mujica sacó a relucir su frase de la Harley Davidson, un monumento a la envidia y la uruguayez, porque cada uno hace con su dinero bien habido lo que quiere.

Así que los uruguayos tendrán otros quince años de FA y sindicatos, mejores o peores si sube o baja la soja y si consiguen guita dulce para repartir.

Tiempo suficiente para que aparezca un Milei vernáculo y le dé por agarrar la podadora.

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