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Democracia

Dra. Diva E. Puig | Montevideo
@|Se aproxima una nueva concurrencia a las urnas.

Eso ya, por sí mismo, es motivo de orgullo. Hay muchos países en los cuales sus ciudadanos no pueden votar desde hace años y otros en donde generaciones enteras han pasado por la vida sin haber tenido la experiencia de votar a su Presidente.

El ejercicio de la democracia es un tesoro que debemos preservar. Recordemos que José Enrique Rodó consideraba a la libertad como el regalo más hermoso y así es. Sin libertad no somos dueños de nosotros mismos.

El Uruguay actual no es el de treinta años atrás. Han habido muchos cambios en el mundo, algunos para bien y otros para mal.

Sea quien sea el nuevo Presidente tendrá muchos deberes que cumplir, para que no sólo podamos mantener nuestra esencia sino mejorar temas que peligrosamente se han instalado o se intentan instalar en el país.

En primer lugar, recordar que todos somos uruguayos, con independencia de ideas políticas, filosóficas o religiosas. Y debe ser desde el gobierno de donde salga la protección de esa libertad, protegiéndola.

La familia es la célula básica de la sociedad, razón por la cual el foco en ella es fundamental. La familia toda, la que necesita ayuda económica para el “despegue” y la que necesita orientación en todo lo relativo a ella, debe ser prioridad porque la primer escuela que tiene un niño es la familia, el amor y los valores que los padres le den. Y esto no depende de su estatus social ni económico.

Obviamente se debe actuar en el triste tema de la pobreza infantil. Los niños recién despiertan a la vida y no es admisible que su primera mirada esté en un contenedor buscando comida o en un semáforo pidiendo dinero. Pero en esto, Familia y Estado deben ir juntos.

Y se añade la enseñanza, la enseñanza que le dará los instrumentos para ser útil a sí mismo y al país.

Por otro lado, es bueno acostumbrar al niño desde chico a asumir responsabilidades.

También los ancianos deben ser protegidos porque sin ellos el Uruguay no sería el que es. Ellos fueron ejemplo de trabajo y honestidad.

Obviamente la seguridad es un tema que no puede esperar. Nos estamos pareciendo demasiado a otros países del continente y esto es una enfermedad que si avanza se vuelve incurable. Unida a la seguridad indudablemente está el tema de la droga, desde la venta al consumidor hasta el narcotráfico. El Estado, a través de la Policía y de las Fuerzas Armadas desplegadas en todas las fronteras del país, debe combatirlos.

Y la población debe tomar conciencia de que los derechos de las personas terminan donde empiezan los derechos de los otros. No hay país que crezca con manifestaciones y paros semanales, simplemente porque quien tiene una empresa o un puesto de verduras tiene que pagar muchos impuestos para mantenerlo y si las justas ganancias no son redituables, va a cerrar la cortina.

Hay que redoblar la política antitabaco que logró el Presidente Vázquez y que pese a que había un decreto de 1996 que prohibía fumar, nadie lo cumplía, pero él lo logró. No hay que desvirtuarlo.

Y una ley que tipifique como delito el castigo, maltrato o abandono de un animal es esencial. Ellos sienten y sufren. Debemos protegerlos y no abandonarlos, con instituciones que realmente cumplan con sus cometidos.

Por último, un país no puede crecer si lo ahoga el peso del Estado, que debe ser eficiente y con la dimensión necesaria.

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