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Datos ignorados exponen otra realidad

Gianella Aloise, Dina Boyadji, Viviana De Luca | Montevideo
@|El 10 de diciembre pasado el Instituto Nacional de Estadísticas presentó los resultados finales del Censo 2023, informando que el crecimiento natural, que se determina por la diferencia entre nacimientos y defunciones, es mucho menor de lo previsto. Se registra un saldo negativo, porque en los últimos tres años, la cantidad de las defunciones ha sido mayor que la de los nacimientos. Esta realidad es calificada por la Institución, como dramática.

Sin embargo, el drama crece, si tenemos en cuenta que el aborto es una muerte más, y que en el año 2021 hubo 10.111, en el 2022, 10.505 y en el 2023, 10.898; por lo que el crecimiento natural negativo se agiganta.

Por el contrario, si los abortos no se hubiesen consumado durante esos tres años, el saldo del crecimiento natural hubiese sigo positivo. Porque en el año 2021 el total de nacimientos sumaría 44.706, frente a 41.168 muertes; en 2022, 42.806 y 39.318 muertes; en 2023, 42.283, frente a 34.677 muertes. En estos tres años hubo 19 abortos por violación, 4 por riesgo de vida de la madre, 10 por anomalías fetales incompatibles con la vida; el resto lo fue por sola voluntad de la mujer.

Si bien el Ministerio de Salud Pública lleva un registro estadístico con los procedimientos de aborto realizados, nos llama la atención que sea un dato que no se tomó en cuenta en el Censo 2023, cuando la realidad muestra, como se expresó antes, que con ellos hay cambios sustanciales.

El editorial del diario El País del 14 de diciembre, destaca de los datos del Censo 2023, que “la población nacida en el exterior y viviendo en Uruguay pasó de 2% del total en 2011 a 4% en 2023. Y la conclusión que todo el mundo saca es que hay que seguir fomentando esa inmigración ya que es la savia nueva de nuestra población envejecida” (énfasis añadido). Pero la verdad es que hemos matado a gran parte de nuestra savia nativa nueva y que de fomentar la natalidad nadie habla, nadie se ocupa realmente.

¿Por qué no se toman en cuenta esos datos? ¿Es que la culpa nos hace esconderlos? ¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo esta sangría virulenta en nuestro país, que, a raíz de la baja natalidad, que también es producto de miles de abortos, sufre, además, problemas económicos, sociales, psicológicos?

Mientras tanto, organizaciones de la sociedad civil y de la academia, exponen la necesidad de modificar la ley de aborto para aumentar plazos y reducir requisitos para abortar y más aún: eliminar el delito de aborto del Código Penal (aborto durante los nueves meses de gestación). Acciones que simplemente nos conducirán a un drama social mayor.

¿Hasta cuándo tanta indiferencia y negligencia de la sociedad uruguaya con respecto a su “savia nueva”, que le da vida y trascendencia?

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