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Crisis humanitaria en Medio Oriente

Enrique Rotemberg | Montevideo
@|A nivel mundial no resulta indiferente la crisis humanitaria que se vive en la Franja de Gaza. Están quienes siguen las noticias por la prensa y otros individuos o grupos más demostrativos que lo manifiestan de diversas maneras, en algunos casos ejerciendo la violencia contra los judíos o sus instituciones. A Israel tampoco le resulta indiferente la situación en Gaza pero lo último que haría su gobierno y población será abandonar al centenar de secuestrados hace más de 14 meses, en las peores condiciones imaginables en manos de terroristas que han mostrado su barbarie y que no merecen vivir junto a seres civilizados.

La solución a esta crisis la tuvo el grupo terrorista Hamás y sus simpatizantes liberando a los rehenes, lo que solo aconteció en una ocasión tras una negociación e intercambio de ciudadanos israelíes y de otros países por presos que habían cometido delitos en territorio israelí, en su mayor parte por atentados o intentos de atentado contra civiles. En cambio amenazan con asesinarlos y ya lo hicieron ante la proximidad de los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel en su intento de rescatarlos.

El conflicto bélico va a terminar cuando los rehenes sean devueltos a sus familias o los cuerpos sin vida sepultados en territorio israelí. En ese momento entrarán fuerzas internacionales que esperemos sean competentes para garantizar que Hamás u otros grupos terroristas no lideren o gobiernen de forma enmascarada ese territorio ni manejen a su antojo las finanzas.

Pero la situación no será la misma que antes del fatídico 7 de octubre de 2023, ya no estará abierta la frontera para que miles de gazatíes ingresen a trabajar a Israel ni se trasladarán pacientes a hospitales israelíes para una atención más especializada, ni se permitirá el contrabando o la fabricación de armas. Lamentablemente, las buenas acciones de Israel y la preocupación por el pueblo palestino fueron respondidas con traición.

Lo que podría ser una región próspera y abierta al turismo que favorezca a ambas partes es un territorio en ruinas, con muchas muertes, heridos con importantes secuelas, daños físicos y emocionales y necesidades básicas insatisfechas. También Israel sufre las muertes y daños considerables, con parte de la población desplazada de sus hogares.

¿Qué espera Israel? Algo muy anhelado como la paz con seguridad como ya manifestó la Primer Ministro Golda Meir hace muchos años: “Cuando llegue la paz tal vez con el tiempo podamos perdonar a los árabes por matar a nuestros hijos, pero nos resultará más difícil perdonarlos por habernos obligado a matar a sus hijos. La paz llegará cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odien a nosotros”.

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