Agnóstico político | Montevideo
@|Frente al deterioro en la aprobación del gobierno, desde el oficialismo se argumenta que la causa principal es una deficiente comunicación de sus logros, sugiriendo incluso que las buenas noticias deberían ser informadas directamente por el Presidente.
La comunicación importa pero, ¿explica por sí sola esta evolución? Los datos indican que no. Según Cifra, la aprobación del Presidente cayó del 43% en octubre de 2025 al 31% en marzo de 2026 y al 20% en junio, mientras la desaprobación alcanzó el 65%. Equipos registró una caída similar.
Un dato resulta crucial: la caída no se limita a la oposición, sino que alcanza a votantes del propio Frente Amplio. ¿Es razonable atribuir este desencanto entre sus propios simpatizantes únicamente a fallas de difusión?
Asimismo, las mediciones revelan que la imagen personal del Presidente supera la evaluación de su gestión. Esto demuestra que no estamos ante un problema de carisma o imagen presidencial, sino frente a la valoración de las políticas aplicadas.
Atribuir el desgaste a fallas comunicacionales es una hipótesis política, no una conclusión respaldada por la evidencia. La pregunta de fondo no es si el gobierno comunica bien lo que hace, sino qué opina la ciudadanía de lo que efectivamente está haciendo. Una cosa es que la gente no conozca los logros; otra muy distinta es que, conociéndolos, no los valore favorablemente.
El gobierno y su partido político deberían dejar de “escapar” a la realidad.