Sheina Leoni Handel | Montevideo
@|Una vez más los parodistas Momosapiens dieron un espectáculo de lujo, “el espectáculo”, diría yo. Y arriesgaría que junto con la Revista Tabú van a recibir el máximo premio de sus respectivas categorías.
Como escuché en los comentarios cuando regresaba a casa, el humor rubinesco la rompe. Gracioso, irónico por momentos pero siempre con el toque cordial que lo ha caracterizado, y lo hace infalible. Sin palabras todo el conjunto; las voces espectaculares y el maravilloso vestuario organizado por Giselle Cazes que le dan, sin duda, todos los méritos para lograr el mencionado galardón. En cuanto a las dos murgas que pasaron anteriormente por el Teatro de Verano, podemos decir que tienen excelentes vestuarios y coros (como casi todas), pero los libretos dejan bastante que desear (como casi todas). Es más de lo mismo, de la misma forma y del mismo tenor.
Es verdad que éstas siempre tuvieron una inclinación izquierdista; concurro al Carnaval desde niña, así que si habré escuchado murgas... Llegué a presenciar a La Soberana, que en los comienzos de la dictadura prácticamente se llevaron presos a sus integrantes, delante de mis ojos. Pero la gracia y ese toque tan especial que tenían de comunicar las cosas, aún los grupos más revolucionarios, están muy lejos de las groserías, ordinarieces y palabras obscenas que caracterizan a este género desde ya hace algún tiempo. No es lo que se dice sino cómo se dice. Nunca tuvieron tanto y dejaron tan poco. Salvo que ser de izquierda se encuentre asociado a esa forma tan desagradable de comunicarse; lo cual sería una pena a nivel cultural y social.
En fin, hechas estas reflexiones, solo queda por decir: ¡arriba los Momo!
Volvimos con todo, por suerte para la cultura uruguaya.