Felipe Ham Coolighan | Montevideo
@|Como representante de una empresa siempre dedicada a ayudar a sus clientes que viajan al exterior, quisiera tener un momento de serena y respetuosa reflexión ante el trágico insuceso que involucró a dos jóvenes personas, con todas sus vidas y sueños por delante, y a sus familias.
Estos jóvenes, que realizaban su viaje de egresados de Ciencias Económicas, disfrutando el paseo tantas veces imaginado y anhelado, fueron atropellados en su moto por un automovilista con resultados trágicos para ambos el día 24 de agosto del corriente año.
Con todo dolor, nuestra empresa se vio enfrentada a este drama y a “solucionar”, una manera de decir, debiendo comunicarse con ambas familias y encarar la repatriación de los restos mortales de dichos jóvenes.
Imposible narrar ni imaginar el dolor ante la tragedia de ambas familias, tampoco nos detendríamos en datos terribles que reavivan el sufrimiento y no ayudan al respeto de los sentimientos experimentados.
Sin embargo, como digo en el título de mi carta, acuérdate de agradecer.
En esos momentos terribles, en general, se ve aparecer lo mejor de los seres humanos de bien, que por suerte hay muchos.
Por eso mi necesidad de escribir esta carta que, de seguro, en nada aliviará el dolor de la pena, pero sí será de estricta justicia y así lo entenderán las familias involucradas, y cuyo propósito busca poner de manifiesto la solidaridad y ayuda recibidas.
Por todo ello, vaya nuestro agradecimiento sincero para el Señor Juan Pablo Wallace, Cónsul del Uruguay en Roma; al Señor Marcelo Posada, representante de la Oficina de Asistencia al Compatriota y al Señor Nicolás Canciani de la empresa Cielosur.
Como ya expresara ut supra, podría nombrar a muchas más personas que colaboraron para que estos padres recuperaran a sus hijos fallecidos y pudieran darles sepultura. Imposible hacerlo por el gran número de gente que se sumó a solucionar detalles menores y no tanto que se suelen dar en estas desdichadas circunstancias.
Vaya a través de estas líneas un gran Gracias para todos ellos.
Pido mucha resignación para ambas familias, que en el recuerdo de sus hijos encuentren las fuerzas para seguir…