Vergüenza nacional

RODOLFO SIENRA ROOSEN

La declaración del Frente Amplio -que en definitiva va a ser la posición del país porque tiene la mayoría parlamentaria para consolidarla así- sobre la violación de los derechos humanos en Cuba, es para decirlo de manera que lo entiendan todos, una vergüenza nacional.

No es nuevo. A la izquierda -que se llena la boca mirando hacia el pasado para condenar los excesos de la dictadura que sufrimos aquí- siempre le costó asumir que Cuba es desde hace tiempo una dictadura con toda la barba, y valga la ironía. A quienes tenemos memoria y conocemos la historia tal como fue, nos sobra autoridad para enrostrarles que en el Club Naval pactaron ellos la impunidad de los militares a quienes ahora se solazan en condenar. También para rememorar los esfuerzos hercúleos de Tabaré Vázquez, entonces aspirante presidencial, para contestarle a Neber Araújo la sencilla pregunta de si en su concepto, el régimen vigente en la isla era o no una dictadura. No recordamos francamente haber visto sudar tanta tinta, como la que le empapó la ropa en esa ocasión al ex Presidente.

El cariño de la mayoría -no de todos- los que nos gobiernan, con la democracia, si existe, se disimula muy bien. Los tupamaros están amnistiados, muchos de ellos por delitos de sangre y de los comunistas no vale la pena hablar porque fieles a su origen estalinista, justifican cualquier cosa. Hay otros que se dan el lujo de defender a Cuba, en base al principio de autodeterminación de los pueblos. No se dan cuenta la contradicción lógica de conceder el derecho de autodeterminarse a un pueblo en donde todos son presos políticos, porque como se ha dicho con razón, allí no le queda a nadie otra alternativa que la de quedarse en su país sin discrepar con los que mandan, o hacer una huelga de hambre que los lleve al otro mundo.

Invocar el embargo o el bloqueo por Estados Unidos al comercio con Cuba -salvo exportarle medicamentos- para justificar la ferocidad del régimen impuesto por los hermanos Castro, es ridículo, porque a excepción de lo señalado, Cuba puede tener comercio con cualquier país del mundo. El único problema que tiene es que si compra, debe pagar, y su economía está en ruinas. Pero la tendencia de este gobierno que se dio el país, es similar a la actitud de OEA -no así la Comisión Interamericana de Derechos Humanos- ámbito en donde cuando se habla de Cuba, muchos miran para otro lado. En su lugar, en el Parlamento europeo integrado por veinticinco países, con el voto favorable de 509 miembros, 30 en contra y 14 abstenciones, se condenó a Cuba "por la evitable y cruel muerte del disidente Orlando Zapata" al tiempo que "deplora la ausencia de todo gesto significativo de La Habana, como reacción al llamado de la comunidad internacional a favor de liberar a los presos políticos". Y eso que el Presidente de la Unión Europea es Rodríguez Zapatero.

Estimados lectores, aún digiriendo este papelón internacional, tengan ustedes Felices Pascuas.

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