CARLOS MAGGI
En 1997, la Memoria que el Poder Ejecutivo remitió al Parlamento, daba cuenta de un momento favorable (1). Ninguna de sus afirmaciones fue desmentida y esa noticia de rutina fue llamada la "Memoria Memorable." Ahí está la prueba de lo que pudo la labor conjunta de Julio Sanguinetti y Alberto Volonté.
Cuando en 1997 empezó el forcejeo y las corporaciones instalaron sus carpas en torno al Palacio Legislativo, como era la tradición; entonces, la coalición de blancos y colorados hizo saber que se mantenía decidida. Así planteada, la lucha de los lobbies tenía una sola posibilidad: llevar a cabo una huelga revolucionaria que volteara el gobierno. Si no lograban arrasar con las instituciones (hipótesis muy remota en ese momento) las corporaciones iban a padecer el descuento de sus sueldos por paros y huelgas inútiles y nada cambiaría; todo indicaba que el gobierno había fijado posición definitiva, sobre el punto. Hubo reiteradas declaraciones inequívocas: el Directorio del Partido Nacional, Volonté, Lacalle, Jorge Batlle, Luis Mosca, el Presidente Sanguinetti, todos dijeron, de un modo u otro:
- La proximidad de las elecciones no altera el plan trazado. No habrá rendición de cuentas, habrá victoria de cuentas.
El gobierno había entendi- do que el compromiso de la conducción económica es en primer término con los que cobran a fin de mes; esos son los que tienen derecho a que el dinero ganado con el sudor de su frente, valga lo que dicen los billetes que reciben. Por consiguiente, el impuesto peor, el impuesto inflacionario, fue abatido en beneficio de los más débiles.
Cuando Henrique Cardoso, siendo Ministro de Economía, impuso el Plan Real y cortó de un tajo la hiperinflación brasileña, los bancos dejaron de ganar 25.000 millones de dólares y el consumo popular de carne de pollo se multiplicó por dos. Es para pensarlo. En los momentos de auge económico es cuando más hay que defender a quienes tienen entradas fijas.
En 1997, Ernesto Talvi escribió:
- "Se dice: la gente recuerda un pasado feliz, más próspero; tuvimos una edad de oro; es por eso que están así.
¿Hasta cuándo? Se mira una gráfica que empieza en 1955 (poco menos que medio siglo atrás) y se ve que del 55 al 74, el PBI estuvo estancado.
Es más: ¡El PBI del 74 fue menor que el PBI del 55!
Sin embargo, desde ese año, el ingreso empieza a crecer y hoy es un 65% más alto que el PBI del 74.
Al mismo tiempo sabemos que esta riqueza creciente no se ha concentrado en un pequeño grupo de privilegiados; se distribuyó con buen sentido.
El Uruguay es el país de América que distribuye mejor, según los datos de Cepal y según el índice Gini, que es muy expresivo. La evolución de la pobreza en nuestro país confirma esa observación: el porcentaje de hogares en situación de pobreza bajó de 15% en 1986 a 7% en 1997 (la cifra actual es más baja que la registrada en 1970, que fue 10%).
Es innegable: las reformas superaron el estancamiento." (Hasta aquí, Ernesto Talvi).
COMENTO: La primera frase de la "Memoria del Ejercicio 1997", que el Poder Ejecutivo envió a la Asamblea General, dice: "La actividad económica creció el 6%." Y era y es, un porcentaje muy bueno. Sin embargo, había políticos famosos que aseguraban:
- "El 40% de la población del Uruguay está por debajo de la línea de pobreza." - Era "su" sensación térmica, engañosa.
Las cifras verdaderas mostraban (y nadie pudo desmentirlas), que el horrible promedio de América Latina (34% de pobreza y 12% de indigencia) no se daba en el Uruguay. En nuestro país, esos porcentajes eran muy menores: 6% por debajo de la línea de pobreza; y 1%, por debajo de la línea de indigencia.
En todo el Uruguay había 150.000 personas que vivían en asentamientos irregulares; y el 75.8% de esas personas, se concentraba en Montevideo.
- El porcentaje de hogares urbanos bajo la línea de indigencia, en la región se medía así:
Uruguay 1%; Argentina 2%; Chile 6%; Brasil 16%
- Si se compara el gasto social con el PBI, la tabla decía:
Uruguay 23.6%; Argentina 18.6%; Chile 13.4%; Brasil 11.2%; Paraguay 6.6%.
- Si se compara el gasto social con el total del gasto público, se llega a lo siguiente: Uruguay 75.1%; Argentina 66.0%; Chile 63.3%; Brasil 57.8%; Paraguay 43.2%
- Gastos ejecutados por el Estado en millones de dólares:
1994 1995 1996
Educación 398 465 580
Salud 350 380 414
Vivienda 81 98 96
Seg. social 2.604 2.988 3.160
- El gasto en educación comparado con el gasto total del Estado creció de acuerdo a los siguientes porcentajes:
1994: 8.4%; 1995: 8.7%; 1996: 10.1%
Se dieron las tres razones que llevaron a no aumentar el gasto público:
1) Baja de la inflación.
2) Crecimiento mantenido y en aumento.
3) Aceptable distribución del mayor ingreso que brinda el crecimiento.
Sin embargo, el país crecía menos de lo debido, por no contar con una inversión extranjera abundante; y a eso se acoplaban los males endémicos, estructurales: los medios de producción más importantes en manos del Estado, la defensa del statu quo, la intervención del Estado en el comercio internacional, los precios administrativos, el costo-país y sus infinitas encarnaciones burocráticas, lucrando.
Ese coro de errores impedía (impide) la radicación de industrias de alcance internacional.
Los buenos resultados de 1997, provinieron del mejor reparto de la riqueza y el mejor servicio de la educación; esos dos factores de enorme gravitación en los resultados económicos, permitían trepar por rachas a indicadores favorables; pero no pudieron ni pueden suplir la importancia del gran dinero que es en definitiva el motor del desarrollo. Ese fue el invento de los países que supieron abrirse y dar garantías y lograr un desarrollo estable. Hay de dejar ganar, para ganar.
Las siguientes cifras, poco divulgadas, son muy expresivas para entender por qué se crecía, pese a todo, cuando no se producía ninguna mutación en la economía.
La estructura educacional de la población económicamente activa mostraba cifras plausibles:
34% de los trabajadores tenía enseñanza primaria.
36% tenía enseñanza secundaria.
14%, enseñanza politécnica.
12% enseñanza universitaria.
Y había un 4% no especificado.
El promedio de enseñanza curricular en los trabajadores del sector privado, era de 9 años.
La excelente reforma de la enseñanza dirigida por Germán Rama, llevó a la escuela a los niños de 4 y 5 años. Miles de ellos, nacidos en hogares modestos, ingresaron a escuelas de horario completo donde tenían educación, alimentación y atención médica.
¡Ay!... El 46% de los habitantes de los cantegriles tenía en 1997, menos de 17 años.
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(1) Fuente: "Mensaje del Poder Ejecutivo a la Asamblea General al inaugurarse el 4º período de la XLIV legislatura. Memoria del Ejercicio 1997".