JUAN EDUARDO AZZINI
El gobierno ha dispuesto la fecha del natalicio de nuestro héroe máximo, como "la fecha del nunca más". ¿Qué significado tiene ese nunca más? ¿Nunca más qué? ¿Por qué se festejará sólo el 19 de junio? Es evidente que nada tiene que ver una cosa con la otra. Si el "nunca más" se refiere a los sucesos que padecimos durante la dictadura, como es evidente su significado, además de la afrenta a Artigas, resulta una recordación hemipléjica, una historia flechada, y un par de palabras sin claro sentido.
Si eso significa que nunca más se repitan esos hechos, no resulta claro que se siga celebrando el copamiento de Pando, designando calles y plazas recordando a guerrilleros y enseñando a los jóvenes asaltos y hechos de los tupamaros como algo natural.
Porque también fue historia reciente el alzamiento de estos grupos contra un régimen democrático y constitucional, que debe ser conocido como tal por los jóvenes que no lo vivieron.
Desde 1963 en adelante, también deben recordarse entonces los asesinatos de Rómulo Terra, Carlos Burgueño, Dora Oricchio, Luis Barbizan, Julio Morató Manaro, Juan Bentancor, Serafin Bilotto, Oscar Alonso, Zapicán Arhancet, Hilaria Ibarra, más de diez policías de custodia, un capitán del ejército, seis soldados ametrallados, los cuatro de custodia dentro de un jeep, el humilde peón Pascasio Báez, etc., etc. Y lo más importante: en la gran mayoría de esos casos, los autores de estos hechos quedaron sin identificar ni procesar.
Los mismos que hoy siguen reivindicando sus actividades, reconociendo que recibían manuales de guerrilla de Castro, financiamiento de la social-democracia de Suecia, de organizaciones liberales de EE.UU. y del ex imperio soviético.
También deben recordarse a más de 15 personas secuestradas y mantenidas en sótanos en condiciones de tortura física y psicológica, y muchos otros sometidos a amenazas, interrogatorios, intimidación y persecución.
Hay otro capítulo importante que "no se enseña" ni se recuerda, que es el relativo a las fortunas que hizo la guerrilla por la liberación de secuestrados y las que obtuvieron por robos, asaltos y copamientos entre 1962 y 1972.
Entre ellos, a un banco de Florida, al tesorero de la Caja Frigorífica, a la central y sucursal de Manzanares, a los remeseros de los bancos de Cobranzas y Crédito, al Casino del P. Hotel y al de San Rafael, a la financiera Monty y las famosas libras de Mailhos. El total se estima en más de 40 millones de dólares, a lo que deben agregarse los robos de armas, fármacos y útiles diversos, en locales comerciales y particulares.
Nunca se han referido a los familiares de todos aquellos asesinados. Todo quedó en un miserable olvido. Lo anterior no existió.
La historia comienza con la dictadura. Y al tratar todo lo anterior, obtenido de la prensa de la época, no negamos ni un ápice de los crímenes de ella y de sus interrogatorios, investigaciones, visitas sorpresivas para averiguar trabajos profesionales y examinar el contenido de bibliotecas privadas (varias de estas amargas situaciones las padeció quien esto escribe). Pero la época de la guerrilla no se enseña.
¡Triste interpretación de nuestra "historia reciente" íntegra!
En fin. Esperemos que el "nunca jamás" signifique justicia, paz y reconciliación entre todos los orientales, en homenaje a nuestro Prócer.
Eso debería ser el verdadero significado de esta lamentable decisión tomada por el actual Poder Ejecutivo.