Todo es casualidad

Hay quienes sostienen que la casualidad no existe. Que nada es casual. Que todo tiene causa que lo explique. Hablan de causalidad. En el Uruguay sucede lo contrario. Las casualidades existen y se encadenan. Decisiones todas en un mismo sentido y favoreciendo a los mismos son explicables. El dios Random existe. Las cosas se dan como casualmente se dan.

Casual fue que mientras nuestro cielo estaba lleno de avionetas, no hubiera naves de la Fuerza Aérea. Las avionetas volaban y tiraban regalitos en los campos. Había gente que casualmente los esperaba.

En aquellos 15 años casualmente el espacio marítimo tampoco tuvo guardia de la Armada. Esta vez tampoco. Lío de garantías y OPVs que no se pueden terminar. La droga en el mar no se controla. Casualmente los muchachos tendrán un buen tiempo más para subir droga a los barcos, o para pegársela en el casco. Que dice que es lo que se usa ahora.

Casuales las manifestaciones permanentes en el sentido de derribar la ley de derribos. También casualidad la desarticulación de todas las brigadas antidrogas durante los gobiernos de la fuerza política. Ni que hablar que casual fue que nos tocara algún neurasténico que retirara la DEA del Uruguay en esos mismos períodos. Todo son malas casualidades.

Mala casualidad es sentenciar que la guerra contra el narcotráfico está perdida. Peor casualidad es que te toque que justo agarren a Marset cuando tenés preparado el speech para Naciones Unidas donde vas a decir que debemos revisar eso de penalizar y estigmatizar el consumo de drogas.

Obvio que fue absolutamente casual que tuviera que llegar Larrañaga para que recién se extraditara a González Valencia. Casual fue que justo a él, le hubiera tocado ir al alojamiento especial en la cárcel. También fue casualidad que cuando lo sacaban a quitarse un poco el estrés, el otro estuviera justo ahí. El otro es un tal Morabito. Hombre al que también le sucedieron casualidades. Casual el apagón de las cámaras de Jefatura, y casual fue que ese día faltara el guardia de su área. Ni que hablar que fue casual que se le diera por salir a caminar, y cuando quiso ver estaba comiendo una pizza en un bar de Pocitos.

Lo de Ache fueron grandes casualidades. Casual lo del pasaporte de Marset. Más casual la embajada.

El error que se cometió al liberar a Marset claramente fue casual. Las penas eran tres. Había cumplido una. Lo largaron. Nadie revisó. Demasiado casual sería que justo ese preso tuviera más penas pendientes. Además, un pendrive se le pierde a cualquiera. Mala liga fue que en ese pendrive estaba el testimonio del asesinato. Mera casualidad. Justo ese pendrive. Después la casualidad que la fiscal a la que se le había perdido la hojita terminara de candidata del Frente. Una tal Darviña Viera. Víctima de la casualidad.

El casualmente ayudado fue el argentino Balcedo. El entrevero de unos cambios de trabajadores argentinos. Por mera casualidad encontró solución aquí. Casualidad y también coincidencia. Uno necesitaba legalizar y otros un lugar para trabajar. Una mano lava la otra, y las dos lavan la cara. Lavaron bastante. Se lavaron todo.

Al récord de exportaciones lo tiene Mutio. Casualmente pertenece a ese Partido. Medio contenedor de soja libre. Siempre hay un interesado en completarlo. En nuestro puerto casualmente nadie se dio cuenta. Por casualidad al escáner lo pasó de noche. Allá en Hamburgo no habían arreglado con Doña Casualidad y todo se deschavó.

El escáner se metió en la historia. El Uruguay es escáner, puerto y pradera. Roto casi eternamente. Más roturas que las dragas. Si lo elevaban, se caía de la grúa. De noche no trabajaba. Parece que no veía bien. Por casualidad se rompía, y casualmente se caía. Por casualidad todo pasaba cuando no estaba.

No fue casualidad la oposición férrea y ciega a la incorporación de un servicio de tres escáneres a rendimiento. Cuando el Tribunal de Cuentas observó, la protesta fue protesta. No se podía seguir adelante. Una vez trancaron todo. La segunda no pudieron. Seguro que la posición de sus Ministros en el Tribunal de Cuentas fue casual.

No es casual que el nuevo servicio controle todo lo que entra y sale del País. Lo que está en tránsito se controla por un sistema de riesgo. Si hay desconfianza se abre y sino, se avisa a destino. Casualmente se complicó la pasada en el puerto.

Un medio argentino publicó, que casualmente la DEA descubrió que la ruta del dinero de los acuerdos entre Venezuela e Irán es a través de Uruguay. Tal vez no sea casualidad que no nos invitaron al Escudo de las Américas. Tal vez no sea casualidad de que ni nos avisaron que papá salía de caza. Espero que sea casualidad que fuimos a conversar con Petro.

La fiscal Ferrero es la enemiga de los narcos. Casual es que tampoco sea la preferida del gobierno. La granada casualmente cayó en su casa como pudo haber caído en cualquier otra. El Presidente quiso nombrarla. Pero no. No fue por aquello de que los enemigos de mis amigos son mis enemigos. Fue casualidad, o tal vez asesoramiento.

El operativo de caza de Marset fue de noche. Casualmente en Uruguay habría que haberlo realizado a media tarde y con previo aviso. Aquí no hay allanamiento nocturno para los narcos. Tampoco habría policías suficientes para hacerlo. Casualmente la promesa de los 2000 policías está demorada. Casual es que los precursores químicos que encontraron en Bolivia salieron por Fray Bentos.

Irán agredió a Argentina, y casualmente lo hizo desde la embajada de un país cuyo Canciller iba a explicar en vez de condenar. El mismo Uruguay cuyo sistema bancario le intermediaba la plata con Venezuela. Todo casual.

Casualmente ahora, nuestro Presidente asistirá a una reunión de líderes con Pedro Sánchez, Lula y Petro. Que no falte Begoña, y que estén los gurises de los otros. Lo importante es la familia.

A veces dan ganas de creer que la casualidad no existe. Al menos tanta casualidad junta. Que causa hay. Que tendríamos que desnudarla. Mejor pensar que todo es casualidad. Gran casualidad. Todo casualidad.

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