Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Histórica goleada

Al sentir en la vida al sol bajando por la espalda, hay recuerdos que recobran vigor. En 1972 ingresé al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y como abogado pasé a integrar la Asesoría letrada ministerial.

El país era un caos. El accionar inclaudicable del partido comunista y la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) que le respondía, contribuían a él. Rodney Arismendi principal dirigente del sector merced a ello pudo presentarse en Moscú ante las autoridades del comunismo internacional al que respondía jactándose respecto a que Uruguay era el país que había perdido más horas de trabajo en el año por huelgas a nivel mundial. Todos los intentos de diálogo propuestos por el Ministerio entonces eran en vano. En 1973 se produjo la caída de las instituciones.

Al retorno a la democracia en 1985 bajo el gobierno del Presidente Sanguinetti, constituido el Pit-Cnt, continuador de la anterior tendencia sindical, las huelgas y movilizaciones fueron cosa de todos los días, incentivadas por las convocatorias de los consejos de salarios. Posteriormente cuando el Partido Nacional ganó las elecciones de 1989 personalmente en el gobierno ocupé cargos políticos en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, culminando los dos últimos años del gobierno del Presidente Lacalle Herrera, en el cargo de Ministro (aclaro no había ocupado hasta entonces ningún cargo político en la cartera, ni en otra actividad). En marzo de 1989, la inflación, el alza de precios de bienes y servicios de consumo popular, se proyectaba al 130% anual y el gobierno al instalarse abrió un dialogo incondicional con los sindicatos. Propuso buscar soluciones salariales que ayudasen a bajar la inflación, azote de trabajadores y jubilados. No se encontró eco y por ello, se ofrecieron mesas de diálogo ministerial para colaborar con quienes buscasen practicarlo, dejándose de convocar a los consejos porque los aumentos de salarios que se pedían por el sindicalismo implicaban apagar un incendio con un bidón de nafta. Sucesivamente durante los dos gobiernos mencionados, con ayuda de consultores de la Organización Internacional del Trabajo, se intentó establecer mecanismos civilizados de diálogo social, del tenor de los que existen en los países libres más avanzado del orbe, iniciativas rechazadas por la dirigencia sindical.

Durante los gobiernos frenteamplistas -2005 a 2020- los sindicalistas ocuparon numerosos puestos de gobierno, demostrando su adhesión partidaria y promovieron la sanción de varias leyes en su propio beneficio, agravando la rigidez de las condiciones laborales que rigen en el país, que son obstáculo grave para incentivar la contratación de empleados. Mucho más en tiempos de pandemia y acrecimiento del trabajo virtual, que llegó para quedarse y aumentar.

El mundo en los 60 años aludidos ha cambiado de forma copernicana. Pero, los sindicatos apolillados -bajo un gobierno ajeno a sus simpatías- siguen organizando “paros generales” con cartas a los Reyes Magos. El país ya no les hace caso. Las ruidosas caravanas de autos del Pit-Cnt vistas en TV en la pasada semana, fueron derrotadas por goleada por los niños que casi en un 70% fueron y recibieron clase en el país. A 18.000 de ellos -los más humildes- los huelguistas les dejaron sin comida. Detrás de los escolares obviamente estuvo la voluntad republicana y responsable de sus padres y los educadores.

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