VÍCTOR H. MORALES | VOLVIENDO DE LA CANCHA
El fútbol es un juego maravilloso, entre tantas otras razones, por lo que sucedió en la tarde de ayer en la cancha de Boca.
No había un solo detalle estadístico a favor de Vélez. Hacía diez años que no ganaba en la Bombonera; contra los grandes había anotado sólo cuatro goles en todo el año, su formación no permitía presagiar nada raro para ese Boca que iba a cumplir un trámite para quedarse como el líder de la competencia, rumbo a la vuelta olímpica, con viento a favor y una autoestima totalmente recuperada.
Pero bastaron diez minutos para observar que la tarde de sol y viento fresco y persistente, no sería tan fácil como dictaban los números y los nombres de los jugadores. Vélez se plantó cortito y pleno de confianza, con buenas salidas de sus laterales y una gran organización comandada por Cubero.
Y Boca se despidió como pidiéndole disculpas a sus hinchas.