¿Por alumno o para el alumno?

FANNY TRYLESINSKI

Cuando los gobernantes frentistas rinden cuentas de su gestión, se vanaglorian del enorme aumento del gasto público que ha habido en las distintas áreas, ya sea educación, seguridad o salud. El argumento es siempre el mismo, nunca se destinaron tantos recursos a tal o cual fin.

Cuando se habla de los recursos para la educación, por ejemplo, de nada valen las cifras absolutas de gasto si las mismas no son comparadas con el número de estudiantes que concurren a los distintos niveles de enseñanza. Surge así entonces el gasto por alumno que resulta de dividir el gasto total entre el número de estudiantes. ¿Qué nos dice ese indicador? No mucho; nos da una idea de cuántos recursos son asignados en promedio por cada uno de los estudiantes matriculados en los distintos niveles de enseñanza. En el informe que acompaña a la última Rendición de Cuentas, se establece que el gasto por alumno desde 2005 a la fecha, casi se duplicó en términos reales en todos los subsistemas de enseñanza, alcanzando en todos los casos los niveles más altos de los últimos 30 años.

Ello es resultado de un fuerte aumento del gasto sumado a una caída o estancamiento de la matrícula, tanto en educación inicial y Primaria como Secundaria. En el caso de la educación Técnico Profesional, la duplicación del gasto fue acompañada por un aumento en la matrícula.

¿En qué consisten los recursos por alumno? Se trata de gastos en salarios para el personal docente y no docente, compra de bienes y servicios e inversión. En el Uruguay, el porcentaje del gasto en salarios es aproximadamente el 80% del total, un 10% se destina a otros materiales y servicios y el 10% a inversión, que consiste fundamentalmente en obras edilicias. Por lo tanto, dada esta estructura, cuando se dice que aumentan los recursos para la educación, en realidad se está diciendo que se incrementa el salario docente ya que los otros rubros tienen una importancia menor.

La duplicación verificada en el gasto, ¿es entonces un gasto para el alumno? El tema es de difícil dilucidación.

En relación a los gastos no salariales, es claro que tanto la mejora en la infraestructura edilicia como una mayor disposición de materiales educativos, constituyen gastos para el alumno. Por ejemplo, los estudiantes se benefician directamente si estudian en un establecimiento donde las aulas son adecuadas, los baños funcionan bien, los vidrios están sanos, etc. Todos sabemos, sin embargo, que el estado de los locales educativos tiene poco del "país de primera" que algunos prometieron.

Con respecto a los salarios docentes, deberíamos suponer que cuando al docente se le duplica el sueldo, este brinda un servicio mucho mejor, y por lo tanto, los resultados del proceso educativo deberían mostrar una mejora sustantiva que implique un beneficio directo para los estudiantes. Si la calidad del servicio que se brinda con una mejor remuneración es la misma que antes o peor, entonces podemos afirmar que en realidad, se trató de un aumento del gasto por alumno pero no para el alumno. Este parece ser el caso, ya que lamentablemente, todos los indicadores disponibles nos muestran un deterioro en los resultados educativos.

Por lo tanto, seguir insistiendo en el aumento del gasto por alumno cuando no se logran resultados, más que un mérito es la confesión de un fracaso.

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