GUSTAVO PENADÉS
En las últimas semanas el gobierno viene manifestando su preocupación por la educación y se dedica a criticar a la ANEP. Estando de acuerdo con el diagnóstico de que los resultados exhibidos por la enseñanza pública en general son malos, no estamos de acuerdo con los procedimientos a los que apela el Ejecutivo.
Veamos que, en este caso como en otros, el Presidente de la República, pero también el ministro de Educación y el vicepresidente, recurren a la práctica de intentar mostrarse ajenos a los hechos. El Presidente de la República, y con él otros principalísimos actores, opinan y critican como si no fueran ellos los responsables últimos de lo que pasa. ¿Acaso quienes ocupan cargos en el Codicen lo hacen motu propio? ¿Y quienes los ocupan en los consejos desconcentrados? ¿Y los jerarcas de sus respectivas administraciones?
Si coincidimos en que ni el presidente del Codicen ni los otros consejeros están usurpando sus cargos, el Presidente Mujica debería optar por el camino de llamarlos a responsabilidad y cesarlos.
No falta quien apela al pasado para buscar un chivo expiatorio. De esa manera, Rama, Lacalle, el neoliberalismo, Pivel Devoto o Adela Reta serían los causantes de los males. No se termina de asumir que hace más de cinco años que gobierna el Frente Amplio, que recursos no faltaron y que la educación pública no tiene un buen rumbo.
¿Por qué se elige entonces la confrontación con las autoridades de la enseñanza a través de la prensa? ¿No sería más lógico que Mujica los convocara y a puertas cerradas dijera lo que piensa de su actuación?
Seguramente el Presidente está buscando quedar bien ante la opinión pública, mostrarse preocupado y quizás también señalar su disconformidad a los sindicatos. Lo cierto es que se persiste con la actitud de decir "yo no fui, no tengo nada que ver" cuando es claro que el Frente Amplio no cree ni en lo que hace este Codicen ni en lo que hizo el anterior. Ya no somos los únicos que decimos que el tema no pasa por el presupuesto sino en cómo se usa el presupuesto. Y llega a tal grado la desconfianza con las actuales autoridades, que se pretende que parte del presupuesto no lo ejecute la ANEP sino la Corporación para el Desarrollo.
No se entiende adónde quiere llegar el FA. Por un lado se asume que las cosas en la enseñanza pública están mal y se critica y desconfía de las autoridades, pero, por otro, no se sustituyen esas autoridades que son criticadas. ¿Se está buscando el lío que Astori anunció que se tendría con los sindicatos de la educación? ¿Se está buscando el lío para que en el congreso de educación que se haría a fin de año los sindicatos acepten sin protestar los cambios que el Ejecutivo querría llegar a hacer?
Se trata de caminos sinuosos, oscuros, extraños y complicados. Estrategias que evitan llamar a las cosas por su nombre y asumir las responsabilidades que le corresponden a cada uno de los actores.
Mientras todas esas cosas se van aclarando otro año pasará. Los padres, los niños y jóvenes, seguirán esperando que el gobierno, jerarcas y sindicatos se pongan de acuerdo. Total para ellos el tiempo no importa.