Hace algunos días termi- nó en La Habana la 14ª Cumbre de los Países no Alineados, con la asistencia de 116 países. El "Buró de Coordinación del Movimiento de los No Alineados" (MNOAL), tiene su sede en Nueva York y coordina el denominado documento final, que constituye un esquema a tratar, y contiene los principales problemas y conflictos del momento que afectan a la no alineación.
El documento final de toda Cumbre, ayuda al país que ejerce la presidencia por tres años, para considerar los temas mundiales o regionales planteados en ese período, hasta la Cumbre siguiente. La idea principal en este caso es la de revitalizar el MNOAL, que había sufrido un declive después de la desaparición de la URSS. Pero lo interesante de todo esto es el germen de estas Cumbres.
Todo comenzó en 1955 en Bandung, Indonesia, en la llamada Conferencia Afro Asiática. Veinte naciones de Africa y Asia, convocadas por Nehru de la India y Sukarno de Indonesia, complementando el Pacto de Bogor de 1954, trataron de instituir un movimiento de cohesión frente a las potencias industrializadas. La Conferencia de Bandung emitió un comunicado final el 24 de abril de 1955 que refería al desarrollo económico, asistencia técnica, intercambios comerciales, acuerdos sobre precios internacionales, países mediterráneos, navegación, energía nuclear para fines pacíficos, cooperación cultural, autodeterminación, conflictos, colonialismo, desarme, y respeto a la Carta de las Naciones Unidas.
La Conferencia de Bandung tuvo gran resonancia, y así surgió el Movimiento de los No Alineados seis años después, en una reunión en Belgrado. Allí se agregaron, a los creadores de 1955, Tito de Yugoslavia, que ofreció la sede, y Dorticós, el "Presidente de Cuba".
En total fueron 24 naciones que, en realidad, y aunque parezca absurdo, prácticamente todos sus gobiernos estaban comprometidos o con la Unión Soviética o con los Estados Unidos, directa o indirectamente, y algunos con ambos, en un equilibrio inestable.
Era el caso de Tito, Nasser, Hassan, Sukarno y hasta Dorticós, por ejemplo. Allí se definió la estabilidad del MNOAL y se resolvió realizar estas Conferencias, regularmente, cada tres años. Así fue que en 1964, se reunieron en El Cairo. Ya eran más de 50 países integrantes. Las resoluciones, desde entonces fueron tomadas por consenso, se referían al imperialismo, la coexistencia pacífica y, principalmente, el "neocolonialismo".
La Reunión de Lusaka de 1970 incorporó temas nuevos y urticantes, como la condena a Israel por sus ataques a los palestinos, a Sudáfrica y Rhodesia por el "apartheid", y a Portugal, por su política en Angola y Mozambique. En 1973, la sede fue Argel y allí apareció una figura dominante: el dictador de Libia Gadafi, que criticó la falta de logros efectivos del MNOAL y la necesidad de su reestructuración.
En 1976, en Colombo, afloraron las divergencias internas. Egipto no era bien visto por los fundamentalistas árabes, Irán e Irak ya eran enemigos, Vietnam no congeniaba con China… y solo la inteligencia de Indira Gandhi y la habilidad de Tito, salvaron al propio Movimiento en los últimos minutos.
Las demás reuniones fueron un lento transitar hasta la propia reciente de La Habana.
Es un camino lento y continuado hacia el agotamiento.
JUAN EDUARDO AZZINI
"Aunque parezcaabsurdo, todos sus gobiernos estabancomprometidos o con la URSS o con EE.UU., y algunos con ambos."