Mentiras con estiércol

Si algo ha dejado en claro la falsa denuncia contra el precandidato Yamandú Orsi, es que jamás se puede ensuciar el buen nombre de una persona. Y que lanzar una acusación despreciable que, además, afectó a la familia, en este caso, del precandidato presidencial del Frente Amplio, debe ser repudiado por toda la ciudadanía. Cuesta aceptar que algo así haya sucedido en nuestro país. Pero sucedió. Y más difícil resulta asimilar que se pretenda hacer caudal electoral con una situación de esta naturaleza.

Esta historia, que durante semanas mantuvo a las hoy procesadas Romina Celeste Papasso y Paula Díaz, en la portada de la agenda informativa de casi todos los medios de información del país, debería también llamarnos a la reflexión a periodistas y comunicadores.

¿Cómo personas con antecedentes penales y de muy dudosa credibilidad, pudieron manipular una situación tan despreciable al punto de ponerse en el centro de la agenda política del país? ¿Por qué en el Partido Nacional no se actuó con severidad desde un primer momento?

Mientras unos se limitaron a deslindar responsabilidades, otros se llamaron a silencio, y sectores de la oposición aprovecharon para hacer caudal político con una situación abominable. ¿Acaso, pensaron que ganaban votos o hacían perder adhesiones al adversario?

¿Cuánto incidió en el oficialismo y en la oposición, el hecho que los protagonistas de esta infamia fueran personas trans? ¿Creyeron que se pondrían en contra al colectivo LGTB si procedían de otra forma?

Papasso y Díaz, pretendieron destruir la imagen de Orsi con una denuncia falsa que siempre olió a estiércol; una situación que no conocía antecedentes en nuestro país.

Mintieron desde un primer momento. Lo hicieron ante la prensa y frente a la Justicia. Papasso, también, y de forma permanente, hizo gala de su mendacidad ante las autoridades del Partido Nacional, que finalmente terminaron resolviendo su expulsión en estas horas.

Hoy, gracias a la entrevista que le realizó a Díaz el domingo pasado el periodista Ignacio Álvarez en su programa de televisión, sabemos que todo ha sido un gran embuste.

Emitido el reportaje en Santo y Seña, la Justicia actuó con celeridad. La fiscal Sandra Fleitas, a la que desde la defensa de Orsi se le acusaba de no avanzar en la causa, formalizó a Papasso y Díaz.

Fleitas, sostuvo que: (…) “tenemos el pleno convencimiento, de que atrás de todo esto, de estas dos personas que han sido imputadas y formalizadas, existen otras personas con otros intereses”.

Saber quiénes son las personas que están detrás de toda esta infamia, resulta imprescindible. Gente capaz de pergeñar patrañas así, no puede ni debe estar en el ruedo político, ni integrar partido alguno.

Tampoco valen las voces que se han alzado en estas horas desde algunos sectores de la oposición. Han acusado al precandidato presidencial Álvaro Delgado, de estar detrás de este embuste. Es cierto que los que lanzaron tamaña acusación, son personajes de cuarta categoría, que se han manejado siempre con la calumnia, buscando beneficios para sus mezquinos intereses, y chapaleando en el estiércol. Como Papasso, buscan espacios en la prensa, mintiendo. Y aunque sean parte del pasado y no se han enterado, siguen haciendo daño. A no seguirles el juego.

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