Hace más de nueve años que la Intendencia de Montevideo prometió pasar la topadora para liberar las siete manzanas que impiden llegar libremente y con seguridad al Hipódromo de Maroñas. Eran tiempos electorales previos al segundo mandato del arquitecto Arana y la Dra. Muñoz como secretaria de la comuna. Ellos aseguraron estar de acuerdo en dar nueva vida al centro hípico como uno de los hitos turísticos capitalinos. Fueron solo palabras, los vecinos de Pueblo Ituzaingó, así se llama el barrio donde está emplazado el hipódromo, siguen en la misma situación de inseguridad con los mismos inconvenientes reiteradamente denunciados ante la presencia de delincuentes y ni que hablar de la falta de higiene en calles y plazas. ¿Hasta cuándo habrá que esperar?