Mary Renault, la aclamada novelista británica, una vez observó que el único shock peor que el inesperado es aquel para el cual uno se ha negado a prepararse. Este pensamiento resuena profundamente ante el plebiscito impulsado por el Pit-Cnt, una propuesta que pretende implementar cambios radicales en la Constitución, cuyos efectos negativos transcienden ampliamente al sistema previsional. Aunque la propuesta pueda parecer una sinrazón, es momento oportuno para presentar argumentos que destaquen la magnitud de lo que está en juego para el país. Sería un error esperar a que estén las firmas para dar la bata-lla, cuando solo el 35% de los votan- tes afirma estar en contra de la propuesta.
El Pit-Cnt propone deshacer dos reformas previsionales que han recibido reconocimiento global (1996 y 2023) y condenar al próximo gobierno a lidiar con todas las consecuencias negativas que ello implica. La iniciativa se jacta de aumentar el pago mínimo por pasividades, asegurando que ninguna jubilación ni pensión sea inferior al valor del salario mínimo nacional y sin afectar los montos jubilatorios obtenidos por la casi totalidad de las personas.
La propuesta es tan populista como retrógrada al reducir la edad jubilatoria a 60 años, exigiendo 30 años de servicios; condiciones similares a vigentes en 1904, cuando la esperanza de vida era 27 años menor que la actual.
A su vez, con una ceguera ideológica que nubla la realidad, se propone eliminar el ahorro individual jubilatorio y la confiscación de los fondos personales de cada trabajador, actualmente gestionados por las AFAP, para que pasen a ser administrados por el BPS, sin mantener la identificación de la titularidad.
El espejo argentino del kirchnerismo nos refleja una imagen nefasta de las consecuencias de adoptar un modelo como el que se propone. El 20 de octubre de 2008, el gobierno de Cristina eliminó el sistema privado y todos los fondos jubilatorios pasaron a manos del Estado, lo que se mantiene hasta hoy. Automáticamente, la calificación de riesgo bajó varios escalones y se produjo una fuerte suba del riesgo país. Argentina tiene el peor sistema jubilatorio del mundo, según el Índice Global de Pensiones 2023 (Holanda lidera el ranking y Uruguay ocupa la posición 15).
Si el Pit-Cnt logra recolectar 270 mil firmas antes de fines de abril, el próximo 27 de octubre tendríamos plebiscito. Y si la propuesta alcanza a superar el 50% de los votos emitidos, el país sufriría al menos 10 consecuencias negativas:
1. Suba del gasto por mayores pa- sividades. Se necesitarían más de USD 1.100 millones (1,5% del PBI) extras por año para igualar jubilaciones y pensiones al salario mínimo nacional, recursos que el país no posee.
2. Aumento del gasto por la baja de edad de retiro. Un incremento del gasto estimado en el entorno de los USD 3.000 millones (4% del PBI), incluyendo al BPS y a las cajas Militar, Policial y Paraestatales.
3. Potenciales juicios al Estado. Es factible que afiliados que sientan sus derechos lesionados entablen demandas por la confiscación del ahorro administrado por las AFAP (USD 22.000 millones). Además, las propias AFAP podrían hacer lo mismo, reclamando indemnización y lucro cesante por las comisiones previstas hasta el retiro de los afiliados.
4. Aumento perjudicial de impuestos para cubrir costos extras. La iniciativa sindical presupone un aumento de impuestos (IRAE, Impuesto al Patrimonio, franjas más altas de IRPF) con serios perjuicios sobre la inversión privada y el crecimiento futuro.
5. Reintroduce inequidades al sistema. Se da marcha atrás en la unificación de subsistemas (Cajas) con prestaciones diferentes para similares aportes, lo que fue un avance de la última reforma jubilatoria.
6. Efectos regresivos en la distribución del ingreso. Los aportantes de mayores ingresos tendrán incentivos para reducir sus aportes y beneficiarse de las prestaciones mínimas del nuevo sistema de manera desproporcionada.
7. Reducción del ahorro privado. Ante la prohibición del ahorro privado, las personas de mayores ingresos buscarán alternativas en el exterior, tal como lo demuestra la evidencia internacional.
8. Pérdida del grado inversor. Uruguay obtuvo el grado inversor luego de la reforma previsional de 1997, lo perdió con la crisis de 2002, lo recuperó una década después y los solidificó recién ahora gracias a la reforma previsional en marcha. La propuesta del Pit-Cnt significaría seguir el camino de Argentina en este ámbito.
9. Perjuicio a la seguridad jurídica. La iniciativa plebiscitaria deja abierta a la interpretación la exclusividad del Estado en la gestión de servicios en todas las áreas vinculadas al sistema de seguridad social, como por ejemplo la Salud. Esta incertidumbre deteriora la principal fortaleza de Uruguay a nivel internacional.
10. Retroceso en la agenda de desarrollo. Uruguay avanza en la dirección correcta en el camino del desarrollo, aunque a una velocidad menor a la necesaria para reimpulsar el crecimiento económico, el bienestar, la convivencia social y la sostenibilidad ambiental. La aprobación del plebiscito propuesto y el posterior proceso de implementación no solo sería un frenazo para Uruguay sino un drástico cambio de rumbo hacia un camino que recorrieron los países que les fue peor.
Como evidencia nuestra experiencia nacional, las campañas por reivindicaciones de iniciativas populares suelen estar distorsionadas por prédicas populistas y argumentos emotivos de interés inmediato, los cuales chocan con las cuestiones de política de largo plazo. La preservación de una democracia saludable demanda que el diálogo público se nutra del análisis minucioso de las repercusiones a largo plazo de las decisiones políticas. Optar por un menú basado en propuestas peligrosamente seductoras resulta altamente perjudicial para la fortaleza de nuestro sistema.
Hay que anticipar el debate democrático. Es mucho lo que hay en juego. El modelo propuesto por la central sindical representa un cambio de rumbo histórico y nefasto para el país, aunque disfrazado con un aparente atractivo para gran parte de la población.
Hay que evitar la tentación populista a que estaremos expuestos si se alcanzan la firmas. Si va caminando y ve una mesa del Pit-Cnt: salude, escuche lo que le digan, pero no firme por el plebiscito.