Inau: las canalladas compartidas

CARLOS MAGGI

La situación del INAU es inaudita. En el "Hogar" femenino de Paysandú, dos menores protagonizan un thriller: prostitución, drogas, amenazas, esclavitud. En Montevideo, tuvo que intervenir la "Organización internacional contra la tortura".

-El 16 de febrero 2010, un grupo de adolescentes del Hogar del INAU sanducero envió una carta a la Justicia Penal pidiendo ayuda ante "la violencia" generada por dos internas.

-"Necesitamos que nos ayuden". "Le escribimos esta carta para decirle que no soportamos la violencia que hay en el hogar femenino. Todas las adolescentes decimos que esta carta sea leída y que se tomen medidas, por favor necesitamos que nos ayuden. Desde ya muchas gracias".

-Seis meses más tarde, el 10 de agosto del 2010, las adolescentes enviaron una segunda carta al Juzgado solicitando protección ante la situación insostenible que se vivía dentro del hogar. Alegaban que no habían existido cambios entre una misiva y otra.

-Al ser citadas por la juez actuante, una de las internas declaró que eran maltratadas por las dos denunciadas. "Ellas nos pegan, rompen nuestras cosas, nos amenazan si no las obedecemos", declaró esa adolescente

-Otra menor señaló que las internas denunciadas "nos dicen que `nos va a matar a palos, te voy a pisar la cabeza y te voy a hacer la vida imposible`. Ellas hacen y deshacen dentro del hogar. El personal también les tiene miedo". (1)

Por fin el Poder Judicial se conmueve y en el expediente que se abre hay testimonios de amenazas con una navaja. "Ella siempre ha sido como una reina allá adentro. Para mí es una asesina y las dos juntas son algo impresionante", declaró una menor.

Una funcionaria dijo en el Juzgado que la amenaza con la navaja fue anotada en el cuaderno de novedades e informada a la jefa departamental del INAU, quien contestó que no podía concurrir al hogar. (!)

Varias internas coincidieron ante la Justicia Penal que habían informado de ello a los funcionarios, pero que la situación continuaba incambiada.

Y. M., una funcionaria del INAU, indicó que todas las internas "estaban corriendo riesgo de diferente tipo e incluso los bebés (allí alojados)" y agregó que solicitó a la Jefatura Departamental del INAU en Paysandú la reubicación de las dos internas peligrosas en otro hogar del instituto.

-"He participado en algunas reuniones con el propósito de tratar la situación (de ambas menores). Le elevamos una carta a la (directora departamental, Mónica Inmella), y la respuesta fue un traslado masivo de funcionarios. Y en relación con las adolescentes, no se tomó ninguna medida". Otra funcionaria declaró que la tensión dentro del hogar ocurría desde 2008.

-"Mi marido hizo una denuncia porque dijo que no iba a ser cómplice de esa situación y lo trasladaron", señaló.

La falta de medidas de la jefa departamental y la libertad con que actuaban ambas menores dentro del hogar, llamó la atención de la jueza Blanca Rieiro. El Ministerio Público solicitó a la magistrada que ordenara una interceptación de llamadas a los celulares de las dos internas.

La investigación telefónica estableció que las menores se habían vinculado con un narcotraficante, quien les daba droga y les presentaba "clientes". En las declaraciones de los funcionarios surge que la jefa departamental había autorizado a las dos menores denunciadas a permanecer fuera del hogar entre la hora 6 y la hora 24.

En los hechos, las menores denunciadas entraban y salían a cualquier hora. No lavaban los platos ni las ollas que utilizaban para cocinar. Llegaban al hogar por la mañana. Es decir, tenían "privilegios".

Un vecino declaró en el Juzgado que no había seguridad en el hogar. "Mayormente los fines de semana en que vienen autos y motos", dijo. Desde su casa, el testigo indicó que veía a los hombres que entraban y salían del hogar. "No es de ahora. Es de hace tiempo. Son hombres que van a buscar a las chiquilinas", advirtió el vecino.

Por fin, después de ocho meses, el sábado 2/10/10, la jueza interviniente, procesa sin prisión a la jefa departamental del INAU: por omisión contumacial a los deberes del cargo; fundamento: no haber instrumentado un plan ante la vulnerabilidad social de las adolescentes.

El rufián Julián Rosano (en la cárcel desde septiembre por narcotráfico) fue procesado por explotación sexual de menores de edad en calidad de autor en reiteración real y suministro de drogas.

COMENTO: ¡Y eso fue todo! Hubo un solo culpable. Ningún funcionario tuvo nada que ver, ningún jerarca tuvo nada que ver. A la jefa procesada le salió barato. Pregunto: ¿quiénes se repartían la plata? ¿Quién trasladaba a los funcionarios que incomodaban la explotación de las prostitutas? ¿Quién les abría la puerta para que fueran y volvieran? ¿Quién se encargaba de mantener a las "privilegiadas", esclavizadas? Y la pregunta principal: ¿Cómo los jerarcas no fueron separados de su cargo para que la investigación llegara hasta sus últimas consecuencias?

El presidente del INAU, Javier Salsamendi se apuró a tranquilizar:

-"No se comprobaron abusos en el hogar femenino. De las investigaciones administrativas realizadas en el hogar de detención de Montevideo sobre presuntos abusos, no surgieron responsabilidades".

La putrefacción administrativa estaba en Paysandú y sobre eso ¿qué dijo? Silencio sepulcral.

Eric Sottas, secretario general de la OMCT (la Organización Mundial Contra la TORTURA), con sede en Suiza, le hizo saber al INAU la existencia de otros casos abusivos en su institución; y la falta de reacción de las autoridades uruguayas, movió a la organización contra la tortura a dirigirse al Presidente de la República haciéndole saber que "varias" adolescentes internadas en el CIAF (¡en Montevideo!) habían sido víctimas de "violaciones y abusos sexuales en múltiples ocasiones".

El presidente Salsamendi contestó:

-"De las investigaciones administrativas realizadas por el organismo en el hogar femenino de detención de Montevideo sobre presuntos abusos, no surgieron responsabilidades. Nuestra investigación continúa".

Eric Sottas dijo: "Cuando se presenta una denuncia de este tipo hay que suspender al funcionario para investigar a fondo, a través de la Justicia".

COMENTO: ¿Dónde están los defensores de los derechos humanos? ¿Ni el gobierno ni la oposición registran la gravedad de TORTURAR?

Parecería que en Paysandú no hay un solo funcionario responsable de nada. En Montevideo lo que importa es afirmar, antes de haber averiguado, que no ha pasado nada.

¿Quién puede creerles?

Los jerarcas del INAU, deben ser preventivamente separados de su cargo. Entre otras cosas para salvar su honor, si es que nada los compromete. Están haciendo todo lo posible para colocarse en el lugar de los cómplices.

Hay momentos en los cuales se siente vergüenza de ser uruguayo.

Es cuando la libertad de prensa no alcanza.

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(1) La presente nota repite lo denunciado en este diario por E. Barreneche y P. Meléndrez, el 6/10/10).

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