JUAN ORIBE STEMMER
La discusión sobre la enseñanza de lo que dado en llamarse "historia reciente" en nuestro país también existe, con las diferencias del caso, en otros países.
En España está comenzando a levantarse el velo de plomo que había cubierto la historia de la Guerra Civil, que terminó en 1939. Quizás, el ejemplo más constructivo sea como la República Federal de Alemania ha encarado el negro legado de la dictadura que gobernó la República Democrática Alemana o RDA, hasta casi su final. El Muro de Berlín cayó en noviembre de 1989 y la reunificación de Alemania se produjo el 3 de octubre de 1990.
Uno de los elementos centrales del gobierno de la Alemania comunista era su Ministerio para la Seguridad del Estado (Staats Ministerium für Staatssicherheit o, abreviado, Stasi). Una organización que controlaba todos los rincones de la vida de la sociedad y que desarrollaba actividades de espionaje en el exterior (espiaron a Willy Brandt, el distinguido socialdemócrata alemán que ocupara el cargo de Canciller de la Alemania Federal entre 1969 y 1974).
Es difícil determinar el verdadero alcance de una operación de recolección de inteligencia tan amplia pero se estima que la Stasi tenía un informante por cada siete ciudadanos de la RDA. Un dato que sugiere que, en ciertos círculos, todo el mundo informaba sobre todo el mundo. Los archivos de la Stasi que han sobrevivido ocupan 180 kilómetros de estanterías. Un brillante ejemplo de burocracia y prolijidad al servicio de la causa equivocada.
Al tener lugar la reunificación o, mejor dicho, cuando Alemania Federal asumió la responsabilidad de recibir el desastre político, económico, social y ecológico que era la RDA- el gobierno federal creó una organización encargada de conservar los archivos, de educar a los alemanes sobre la estructura, métodos y modo de operación de la Stasi y de poner los expedientes a la disposición de los ciudadanos.
Buena parte de los archivos se salvó por una afortunada combinación de circunstancias. Al caer el régimen comunista en la RDA los manifestantes ocuparon los edificios que ocupaba la administración del Ministerio para la Seguridad Interior y obligaron al gobierno de transición a disolver la Stasi. Los miembros de la organización, por su parte, no consiguieron deshacerse de la totalidad del material que habían reunido con tanto esfuerzo y tesón.
Las máquinas destructoras de documentos no dieron abasto para eliminar aquella masa de papel por lo que tuvieron que emprender la tarea manualmente. Se encontraron casi 600 millones de trozos de papel que fueron guardados para ser examinados y reconstruidos.
La película "la Vida de los otros" suministra un cuadro muy revelador de lo que era el sistema de delación universal impulsado por la Stasi. Pero aún queda mucho por saber.
En estos días se encontró en la ciudad Marburgo un documento fechado el 1º de octubre de 1973 donde se ordenaba a los guardias fronterizos de la RDA, que no dudaran en utilizar sus armas para detener a las personas que intentaban cruzar la frontera para alcanzar la libertad en Alemania occidental, que describe como "traidores", aún si se trataba de mujeres o niños.
Se estima que por lo menos 1.246 personas fueron muertas cuando intentaban huir del paraíso de la RDA, más de la mitad de ese número después de la construcción del Muro de Berlín.
Esa vida de los otros también forma parte de nuestra historia reciente.
La democracia liberal se funda en ciudadanos informados, capaces de decidir por si mismos, en tolerancia y respeto por los demás.