¿En puntas de pie?

ENRIQUE BELTRAN

El Dr. Sergio Abreu demostró, de una manera ilevantable, en el Senado de la República, que la participación de Uruguay en Telesur sin la intervención del Parlamento es violatoria de la Constitución de la República. Por su parte, el senador Penadés hizo un pedido de informes a la ministra Marina Arismendi sobre la silenciosa presencia de una suerte de delegación juvenil a través de INJU, a un festival "antimperialista", que ha tenido también como convocante, líder, profeta y mesías al mismo locuaz presidente venezolano. Es el gobernante que tan hermanado se confunde con el dictador vitalicio de Cuba que torna muy difícil apreciar diferencia alguna en sus prédicas, ni tampoco, quizás, en sus propósitos, porque también son hermanos sus sueños autocráticos. El de Chávez, nada además en su petróleo, como en una piscina propia.

Cada vez más claramente parece ir asomando la pretensión de una cruzada autocrática con ambos liderazgos: uno, envejecido en su oficio de tirano, el otro, apurando quizás el curso para el diploma. Mientras que agitan la sombra de terribles enemigos, que es la obligada estrategia de todas las autocracias, para hacer olvidar que lo son, Fidel continúa multiplicando los cerrojos hasta hacer una selva de ellos. Chávez rinde confiado sus últimos exámenes, y a la vez parece iniciar, es cierto que sin proclamarlo, el curso de mesías.

Algo de ello es los que nos cuenta la información llegada de Cuba con motivo de la reciente presencia, entre otros del presidente venezolano junto a Fidel Castro. He aquí algunos de sus párrafos: "Vestidos con sus respectivos uniformes, instalados bajo un techo para protegerse del intenso calor, ambos mandatarios, estrechos aliados políticos, compartieron bromas y presentaciones en el municipio de Sandino. También encabezaron un programa de radio y televisión desde el occidente de Cuba". Fue en la audición de Chávez "Aló Presidente" que esta vez se realizó desde Cuba, como un símbolo más de la proximidad fraterna de aquel decano de todas las tiranías con su agradecido alumno que bien le paga por su docencia.

Casi simultáneamente llegaba una noticia que era la contracara de jolgorios y festivales. Tenía el significado de un terrible testimonio —uno más— de la asfixia y el horror de un régimen. La información que llegaba era que la guardia costera buscaba a más de treinta cubanos desaparecidos en las aguas del Caribe cuando se hundió la lancha en que procuraban escapar. Tenía capacidad para diez personas, pero allí se amontonaban más de treinta. Sólo tres fueron rescatados. Flaca era la esperanza, pero insoportable el ahogo del que se quiso escapar.

El tema no es lo que ocurre allá, sino lo que ocurre con nosotros. Los planteos de los senadores nacionalistas, distintos en su contenido y en sus objetivos, parecen traducir también una misma inquietud. Es la de saber, si en el heterogéneo conglomerado oficialista, todavía sin rumbo en su política internacional, ciertos sectores pretenden, en puntas de pies, llevar al país a formar fila en esta cruzada de la autocracia que tales líderes ostentan. Reniega de nuestras mejores tradiciones nacionales y contraría los intereses del país. La discusión en el Parlamento que reclama Abreu, puede ser una buena ocasión para despejar este peligroso banco de niebla.

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