Un vasto océano separa a América Latina y el Caribe de Europa, pero nunca se han sentido tan cerca como ahora. La Presidencia Española del Consejo de la Unión Europea es una oportunidad única de cooperación que debemos aprovechar. Ambas regiones deben trabajar juntas en las cuestiones que realmente importan y centrarnos en avanzar la transición verde. Porque no hay nada más importante y nada que nos una más que cuidar de nuestro planeta y de todos los que vivimos en él.
La colaboración en este sentido es esencial dado que la UE ya se ha consolidado como el tercer socio comercial de América Latina y el Caribe, solo detrás de Estados Unidos y China. Ni siquiera la pandemia ha podido frenar inversiones europeas en nuestra región, pero lo más importante es que estas inversiones son de cada vez mayor calidad y contenido tecnológico, muchos de ellos concentrados en energía limpia. Es una inversión que apunta en la dirección correcta, impulsando un modelo económico más sostenible y digital en nuestra región. Pero es algo que tenemos que consolidar y seguir avanzando.
Los compromisos asumidos en la 3era Cumbre UE-Celac en Bruselas son un paso muy importante hacia un mayor fortalecimiento de esta relación birregional, que cada vez está más arraigada. Un paso que no descuida del desafío verde, como todos los firmantes se han comprometido a cooperar para mitigar los efectos adversos del cambio climático y la degradación ambiental.
No hay una escasez en el avance que ya se puede ver en temas de cooperación verde. La UE ha invertido en numerosos proyectos en América Latina y el Caribe y, gracias a sus recursos, varios países están desarrollando su política verde interna que incluyen los mercados del hidrógeno y muchos otros que han aumentado la eficiencia energética, las energías renovables, infraestructuras de conservación de energía y capital natural. El programa Euroclima+ ha conseguido mucho por la región, al igual que los fondos recientemente anunciados para la preservación de la Amazonía.
Además, seguimos haciendo un frente común en los principales foros internacionales donde se debaten y abordan los compromisos en los temas negociados del cambio climático. Y esto debe seguir siendo así. América Latina es un actor vital en la lucha contra el cambio climático, ya que la Amazonía desempeña un rol clave en la regulación del clima mundial. Genera el 20% del oxígeno de la atmósfera de la tierra.
Tenemos que cuidarlo porque es el pulmón del mundo, y es débil, y en este caso, no es posible el trasplante.
Es importante cumplir el compromiso asumido por los países desarrollados de movilizar rápidamente los $ 100 mil millones de dólares al año para ayudar a los países en desarrollo en la lucha contra el cambio climático. La financiación para la adaptación al cambio climático debe duplicarse de aquí a 2025.
No hay excusas. Los países de ambos lados del Atlántico debemos centrar nuestros esfuerzos en cumplir los objetivos de la Agenda 2030 y apoyar al secretario general de las Naciones Unidas para lograr las metas del Desarrollo Sostenible.
En este sentido, creo que el impulso de organizaciones como Club de Madrid: el mayor foro de expresidentes y primeros ministros elegidos democráticamente, de la cual estoy orgullosa de ser vicepresidenta, es de suma importancia. El próximo mes, la organización reunirá en Brasilia a un gran número de exjefes de Estado y de Gobierno, y expertos que repensarán el desarrollo social para las personas y el planeta. Es la primera vez que este encuentro se realiza en un país sudamericano, y esto no es una coincidencia. La región es clave para avanzar en los objetivos de las Naciones Unidas y debemos centrar todos nuestros esfuerzos en ponerlos en el punto de mira.
Comencé este documento hablando del océano que nos separa, pero insisto en que debe haber algo que nos una. Los Estados deben comprometerse a proteger y conservar de forma sostenible los océanos, especialmente en vista de la conferencia ‘Nuestro Océano’ que se celebrará en Grecia en el 2024. Y no debemos olvidar el Caribe y el problema del Sargazo, que tiene un impacto muy significativo en las economías, flora y fauna marina, y pesquerías de toda la región del Gran Caribe.
Es urgente, como demuestran los compromisos de la 3era Cumbre UE-Celac, presentar esta situación a las Naciones Unidas para que se pueda declarar una emergencia regional.
El mar que nos separa es también el mar que nos une. Y el que nos recuerda que por muchos kilómetros que nos separen, todos vivimos en el mismo planeta y de nada sirven los esfuerzos de unos si no son apoyados por los de otros. La cooperación entre América Latina y el Caribe y Europa va por buen camino y el progreso es positivo. Pero tiene que ser verde o si no, no será positiva.
* Expresidenta de la República de Costa Rica. Vicepresidenta del Club de Madrid.