Recientemente se dieron a conocer los nuevos integrantes uruguayos de la Organización Endeavor. Esta institución internacional, sin fines de lucro, procura incentivar el espíritu emprendedor en todas sus formas, pesquisando proyectos de punta y a sus responsables. Luego de una larga y rigurosa selección, Endeavor con su vasta cadena de contactos en el mundo entero, apoya los proyectos líderes, colaborando en su implementación y desarrollo.
La capacitación, la visión innovadora, la ética empresarial y sobre todo el liderazgo, constituyen elementos fundamentales para tal reconocimiento.
Este año los galardonados fueron los responsables de dos proyectos que merecen el destaque y la atención de la sociedad en su conjunto, porque constituyen ejemplos a seguir en nuestro país de cómo enfrentar la crítica coyuntura que nos encontramos enfrentando.
Tal ha sido el caso de Pablo Milburn, pionero en el procesamiento de información referida a nuestro comercio exterior. Su empresa, Urunet, iniciada en 1990, provee información esencial sobre los movimientos de exportación e importación de productos en Uruguay. Colaborando con el sector cúlmine de nuestra cadena productiva, es actualmente un genuino motor de nuestro desarrollo, por su profesionalidad en la toma de decisiones, en particular a la hora de proyectar y comercializar nuestros productos en el exterior.
El otro proyecto escogido por la Organización Endeavor, ha sido el de los compatriotas Javier Fernández y Ricardo Olivera, responsables del Laboratorio Clausen, con la producción y el desarrollo de la molécula TPO, de origen exclusivamente uruguayo, posicionando la ciencia y la investigación nacional a la altura de los avances tecnológicos más importantes del mundo.
Estos acontecimientos acaecen inmersos en una situación de grandes dificultades, en una atmósfera cargada de pesimismo en la que muchos de nosotros podemos tender a añorar la salida fácil y sin esfuerzo, mirando desconfiadamente a los que gracias a un esfuerzo personal y de quienes los rodean alcanzan el éxito, sin detenernos a indagar la larga cadena de dificultades e impedimentos que debieron enfrentar para poder llegar a ellos.
Al referirse a las características peculiares de nuestro país, Wilson Ferreira Aldunate nos definía como una comunidad de valores; prueba de ello ha sido en el pasado reciente que, con los dientes apretados, hemos podido sobrellevar la tremenda embestida del año dejado atrás con una firmeza y prudencia que deben enorgullecernos.
A esa comunidad de valores que pondera como virtudes la solidaridad y la búsqueda de la justicia social, debemos enfatizar el fomento del espíritu emprendedor y de la búsqueda del desarrollo personal a través de la capacitación permanente que cada día más exige el mundo de nuestros días, máxime teniendo en cuenta la imprescindible inflexión mental que los uruguayos del siglo veintiuno nos debemos, para no seguir confundiendo éxito con codicia.
Esas posibilidades de capacitación permanente es uno de los mayores cometidos del Estado y, muy en particular, para poder brindarle esas posibilidades a los ciudadanos más necesitados, contribuyendo decisivamente a la igualdad de oportunidades que todos los individuos tienen el legítimo derecho a acceder.
A los premiados felicitaciones, a la Organización Endeavor el agradecimiento por permitirnos celebrar estos acontecimientos en Uruguay.