Dólares y denarios

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RICARDO REILLY SALAVERRI
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El dólar -suspendido su respaldo en oro, en 1971 por el presidente Nixon- brota de la impresora de papel que tiene el Sistema de Reserva Federal de los Estados Unidos de América (FED).

En 2009 un desprejuiciado otorgamiento de créditos con hipotecas para la compra de casas, que incluyó a millones de beneficiarios insolventes, jaqueó al sistema financiero norteamericano. Numerosas instituciones de crédito, bancos incluidos, quebraron. La hemorragia se contuvo -gobierno de Barack Obama- emitiendo la FED, una gigantesca cantidad de dólares destinados a comprar deuda en bonos estatales y títulos de hipotecas. Se inundó al país con dólares para salir de la deflación en curso y estimular la economía (fueron más de 400.000 millones de dólares).

Actualmente, 2020, se repitió el plato. La emisión superó al total de lo emitido en la economía estadounidense en 200 años (3.400 millones de dólares). Fin: superar a la recesión y desempleo, ocasionados por el coronavirus (Criptonoticias, Gómez Torres, 9/10/20). Siendo el dólar moneda de intercambio internacional de admisión generalizada, se advierte su depreciación frente a otras monedas. Se va consolidar. Estimulando la actividad económica en Estados Unidos y sus exportaciones.

Esta política acompañada de tasas de interés próximas a cero, ayuda a mover el consumo y la inversión y desalienta al ahorro en dólares. Cabe advertir que los bancos centrales de Europa, Inglaterra con sus monedas hacen lo mismo. Otros países desarrollados y varios países emergentes les copian. En vez de la financiación del Estado con deuda pública, se opta por hacerla con emisión. ¿Habrá una inflación mundial en el futuro cercano, en la medida que la oferta de dinero supere al crecimiento de la economía global? Las opiniones de los expertos son variopintas. Da razón a quienes dicen vivimos en una “economía casino”. Jerome Powell presidente de la FED, insinuó algo. Dijo que “tolerará una inflación más alta”. Supone que se seguirá aceptando una tasa de interés cero respecto de los títulos de deuda norteamericanos y depósitos en banco, estimulando el quehacer económico. Muchos países emergentes con deuda pública con tasas de interés en dólares superiores al cero han pasado a ser atractivos para invertir. Goldman Sachs ha pronosticado un mercado alcista para las materias primas, de las que estos países -Uruguay está incluido- dependen para obtener ingresos.

La Roma que duró 1.000 años se derrumbó ante las invasiones de los bárbaros -fundamentalmente tribus germánicas- hacia el año 400 D.C. Parte de su decadencia la imputan algunos a la depreciación de la moneda. En el 300 D.C. no había papel moneda. El emperador Caracalla para financiar nuevas guerras, subió un 50% el sueldo de sus soldados, y realizó obras faraónicas sin retorno, como las termas que llevan su nombre. Puso también impuestos “a los ricos”. La moneda principal era el denario (de la que viene la palabra dinero) moneda hecha en plata pura. Históricamente un 95% era plata y un 5% otro metal. Caracalla inició una práctica -devaluación- consistente en ir reduciendo el contenido de plata sustituyéndolo por metales menos valiosos. Las monedas se multiplicaron. Llegó la inflación. En el ocaso sus sucesores hicieron que la moneda romana fuese cobre con apenas un baño de plata. ¿Ocurrirá con el dólar algo parecido?

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