ALFONSO LESSA
Finalmente, según todo indica, será Ricardo Ehrlich el próximo ministro de Educación, que se había constituido en el único casillero que faltaba llenar al presidente electo, José Mujica, en su gabinete.
Por el camino quedaron las negativas de Ernesto Agazzi para ocupar esa cartera, tras la sorpresiva y sorprendente propuesta que le hiciera Mujica y que tuvo el inusual gesto de rechazar porque no se consideraba apto para el cargo.
El final fue una hábil movida política que liquida dos problemas al mismo tiempo: el Ministerio queda a cargo de una figura del propio MPP con amplias credenciales académicas y a la vez preserva al propio Ehrlich de la pugna interna del FA para las elecciones municipales del año próximo.
Había en el entorno del intendente quienes no lo querían exponer al desgaste de una campaña y a los riesgos -incluyendo el de la eventual derrota- de una competencia que se hacía inevitable dada la decidida postura de Daniel Martínez de postularse con el respaldo del Partido Socialista.
Mujica, por otra parte, había dicho en plena campaña electoral que si él ganaba la Presidencia, el intendente no debía ser del MPP, porque ello implicaría demasiado poder para un sector político. Y con esta decisión, el presidente electo, efectivamente saca al MPP de la pelea directa por la Intendencia.
Mujica, sin embargo, no quedó al margen de la campaña que se viene y apoya la postulación de Carlos Varela de Asamblea Uruguay. Esta postura, que no todos acompañaron en el MPP, puede sorprender, pero está mostrando pragmatismo y flexibilidad de parte del mandatario electo, en la construcción de alianzas en función de sus intereses estratégicos.
Varela es del sector del vicepresidente lo que indica una interesante convergencia política por parte de los líderes y sectores más fuertes de la izquierda, fundamentales para el gobierno nacional que se iniciará en marzo.
Como parte del mismo fenómeno, hay quienes consideran que la IMM en manos del Partido Socialista puede darle un espacio demasiado amplio para proyectarse con fuerza en los próximos cinco años. Martínez, además, parece a priori un candidato fuerte para mayo del año próximo.
Todo indica entonces que se impuso el realismo y la coalición de izquierda terminará de dejar por el camino uno de los principios que apoyó muchos años que era el de las candidaturas únicas y que seguramente se reiterará en varios departamentos. En todo caso, el FA parece decidido a utilizar los beneficios del doble voto simultáneo que rige a nivel municipal (y permite dos o tres candidaturas según las circunstancias) a diferencia de las elecciones presidenciales que exigen candidatura única.
Los socialistas cuentan con un candidato más conocido que ha desarrollado ya una importante carrera, pero Varela seguramente tendrá a su disposición el aparato del MPP y de Asamblea y el respaldo del presidente y del vicepresidente de la República, lo que no es poca cosa.