Al descender de un auto en la ciudad de Bogotá, donde concurrió el Presidente Mujica a los actos de toma de posesión del nuevo titular del Poder Ejecutivo colombiano, formuló un comentario inoportuno sobre las calles de esa ciudad, comparándolas con las de Montevideo.
Si un colombiano nos visitara en estos días su opinión, tal vez, sería la inversa, ya que las inmediaciones del Palacio de Nariño, de la sede de la Corte Suprema, de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado, deben lucir mucho más limpias que las calles de Montevideo, que hoy se encuentran desbordadas de basura mientras los vecinos son víctimas de un pedido oficial de no sacar los residuos a la calle. La responsabilidad no es de la empresa que debe hacerlo sino de la Intendencia que debe asegurarlo.