Agua virtual

HERNAN SORHUET GELOS

Es muy probable que nunca nos hayamos preguntado cuánta agua se necesita para producir la carne que comemos o mantener limpia la ropa. Quizás porque vivimos en un país en el cual existe abundancia del recurso más preciado del planeta.

O tal vez, porque nuestra cultura ha sido muy descuidada a la hora de comprender la dinámica de los recursos naturales que hacen posible nuestras vidas.

Pero el mundo está cambiando a alta velocidad. Cada vez la población mundial es más numerosa. Crece el desarrollo tecnológico, industrial y de servicios, y con ello la demanda de mayores volúmenes de recursos naturales. Entonces, la sustentabilidad de los sistemas y del propio desarrollo de la sociedad, se ha transformado en un objetivo de enorme importancia.

En ese abanico de posibilidades, el agua emerge como un asunto estratégico del más elevado interés para la humanidad.

Es por eso que importa ha- blar de la "huella hídrica". Es un indicador de la demanda de agua necesaria para produ- cir los bienes y servicios en ca- da país, respecto a los recur- sos hídricos del planeta. También podríamos calcular la huella hídrica individual. Por ejemplo, si nuestra dieta es carnívora supo-ne una huella hídrica muy superior a sí somos vegetarianos, debido a que un kilo de carne vacuna requiere 16 mil litros de agua para producirse, mientras que el trigo demanda 1.350 litros o el arroz 3 mil litros (Unesco).

Este concepto está íntimamente ligado al de "agua virtual", ya que este último se define co-mo la cantidad de agua emplea-da en los procesos industriales y agropecuarios de producción de bienes y servicios, incluyen- do el agua contenida en esos productos.

El cálculo del agua virtual pasa a ser un método de medición del uso real del recurso hídrico para cada producto, que nos permite valorar de qué forma el Estado está gestionando los recursos hídricos.

Uno de los puntos interesantes de estos controles es establecer cuánta agua se importa y exporta en cada país. Cuando vendemos carne, lácteos, fruta o soja, estamos exportando agua virtual. Lo mismo ocurre al revés. Si comparamos ambos guarismos nos permitirá establecer si somos exportadores o importadores de agua virtual.

Consultando el cálculo de la balanza comercial de agua realizado en las 13 regiones del mundo, para el período 1995-1999 (A. Y. Hoekstra; P. Q. Hung), surge que los cuatro primeros lugares de exportación neta de agua virtual, los ocupan: América del Norte, América del Sur, Oceanía y Asia Sudoriental. Mientras que en la importación neta de agua virtual se ubican: Asia Meridional y Central (la más poblada del mundo y por ello con una gran demanda de alimentos), Europa Occidental, Africa del Norte y Oriente Medio.

La importancia de considerar el agua virtual podría estar en que puede ayudar a hallar soluciones válidas e inteligentes, al problema de escasez de agua que padecen muchos países áridos. ¿Cómo? No tiene mucho sentido que un país con poca agua produzca alimentos de elevada agua virtual -para producir una taza de café se necesitaron 140 litros de agua. Se los comprará a naciones con abundancia de agua y racionalizará el uso de su escasa agua según sus prioridades.

Esta nueva manera de considerar el uso de los recursos hídricos como parte del desarrollo, irá ganando terreno y debería influir en su gestión.

"El 67% del comercio global de agua virtual se debe al comercio mundial de los cultivos, el 23% al ganado cárnico, y 10% a los productos industriales".

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