Agitación del año 1903 (I)

Repasando los hechos que se sucedieron en 1903, prolegómenos de la Revolución de Aparicio Saravia en 1904, podríamos partir desde el Pacto de La Cruz con el que se cerró la Revolución blanca de 1897, la más idealista de todas por la pureza de sus fines.

En la Cruz se firmó el 18 de setiembre de 1897, el Pacto que pondría fin al movimiento bélico, sobre la propuesta de pacificación de José Pedro Ramírez y Pedro Etchegaray. Quedaban atrás la epopeya cívica de Tres Arboles y la prueba irrefutable del enorme coraje de Chiquito Saravia en Arbolito.

Por su artículo 1º, el Partido Nacional renunciaba a la lucha armada y su Ejército revolucionario se pondría a órdenes de Juan Lindolfo Cuestas en su calidad de Presidente del Senado en ejercicio del Poder Ejecutivo. Por el artículo 2�, este último prestigiaría y sostendría ante el Parlamento la reforma electoral sobre representación de las minorías, lo que era la base fundamental del acuerdo o negociación. Por el artículo 3� se estableció que el Poder Ejecutivo, en uso de sus facultades constitucionales haría recaer el nombramiento de Jefes políticos "en ciudadanos que por su significación y demás cualidades personales ofrezcan a todos las más serias y eficaces garantías".

Firmaban, por el gobierno, Eduardo Mac-Eachen, Juan Campisteguy, Luis E. Pérez, Jacobo A. Varela y Mariano Ferreira. Lo hacían por la revolución, Eustaquio Tomé, Juan José de Herrera, Carlos A. Berro y Aureliano Rodríguez Larreta.

En acuerdo verbal y compromiso de honor, los Jefes Políticos que corresponderían al Partido Nacional serían los de Cerro Largo, Treinta y Tres, Rivera, Maldonado, Flores y San José. Y así se cumplió al pie de la letra mientras duró el mandato del presidente de la República, Juan Lindolfo Cuestas.

Al finalizar este mandato, luego de gestiones que llevaron tiempo y discusiones, la Asamblea General eligió Presidente al señor José Batlle y Ordóñez con 55 votos a favor, entre los que se contaron los de la fracción blanca encabezada por Eduardo Acevedo Díaz. Este hecho repercutió negativamente en el Partido Nacional, no sólo por la votación, sino también por las designaciones del señor Batlle, nombrando canciller a José Romeu y como Jefes Políticos de San José y Rivera, respectivamente, a Jorge Arias y a Luis M. Gil, allegados a Acevedo Díaz.

La violación del Pacto de la Cruz era evidente en cuanto a los jefes políticos. Aparicio Saravia se levantó en armas pues se pasaba por alto aquel compromiso de honor de 1897 acerca que el nombramiento de los seis Jefes Políticos que serían del Partido Nacional saldría del acuerdo entre el Poder Ejecutivo y la autoridad partidaria.

Antes de la elección el señor Batlle y Ordóñez había manifestado a un diario que si le correspondía ocupar la presidencia de la República, se conservarían por ser de justicia las posiciones que desempeñaba el Partido Nacional, lo cual ratificó —como lo expresa Mena Segarra— en un compromiso reservado ante los ocho votantes acevedistas.

Sin embargo, ocupando ya la Presidencia, el señor Batlle entendía que la vigencia del acuerdo y compromiso de honor del 97 "había caducado al término del mandato de Cuestas y se consideraba absuelto de compromisos con la mayoría opositora que no lo había votado y obligado en cambio a cumplir con la minoría que lo apoyó", (los ocho votos que respondían a Acevedo Díaz).

El 16 de marzo de 1903 Aparicio, al frente de sus fuerzas estimadas en unos 20.000 revolucionarios, inició el movimiento bélico. Hubo intensas gestiones de acercamiento entre las partes. Alfonso Lamas logró primero que se evitara un choque armado y luego con José Pedro Ramírez, el pacificador del 97, llegaron a una nueva paz, esta vez en Nico Pérez el 23 de marzo de aquel 1903.

(Continuará)

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