Gremiales rechazan acciones legales contra soja argentina

EFE

Tres de las mayores agrupaciones de productores agropecuarios de Argentina rechazaron ayer las demandas iniciadas por la multinacional Monsanto para cobrar regalías a los importadores europeos de soja argentina.

Confederaciones Rurales de Argentina (CRA), la Sociedad Rural Argentina y las Confederaciones Intercooperativas Agropecuarias (Coninagro) tacharon de "inoportuna" la actitud de Monsanto de iniciar la semana pasada acciones legales en Dinamarca y Holanda para cobrar derechos por el desarrollo de la tecnología transgénica sobre dos embarques de soja argentina que llegaron a esos países.

En un comunicado se señala que las agrupaciones rurales argentinas "continúan trabajando para alcanzar un consenso" en la búsqueda de un sistema equitativo para las partes, en el que se reconozca el valor de la tecnología "Roundup Ready" (RR, resistente al herbicida glifosato).

COBRO. Los agricultores reconocieron el derecho de Monsanto a "mejorar su cobro por el canon tecnológico como compensación por su investigación y desarrollo de mejoras genéticas para sus variedades".

Las gremiales, expresaron finalmente su voluntad de diálogo para alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes involucradas, en la problemática del derecho de cobro por la propiedad intelectual", indica el comunicado.

Monsanto, que no ha patentado en Argentina la soja "RR", pretende cobrar U$S 15 por tonelada exportada en concepto de "daños y perjuicios" por el uso de una tecnología sin el pago de una regalía.

Los importadores europeos ya han iniciado un planteo ante la Asociación para el Comercio de Granos y Balanceados (GAFTA, por su sigla en inglés) para que se transfiera a los exportadores argentinos los eventuales costos por el pago de patentes, costos que los productores temen que deberán pagar de sus bolsillos.

REACCION. El viernes pasado, el Gobierno argentino anunció que se presentará como "tercero afectado" en aquellos países de Europa donde Monsanto inicie demandas para cobrar regalías. Para el secretario de Agricultura, Miguel Campos, la actitud de la multinacional afecta la "soberanía argentina, ya que esta demanda está dañando un bien nacional que es su capacidad productiva, de acceso a mercados y su posicionamiento en el mundo".

Monsanto comenzó a comercializar semillas de soja transgénica en 1996 mediante licencias a firmas intermediarias, las cuales cobran a los agricultores unos U$S 3 por cada bolsa de semillas, cuyo precio total ronda los U$S 20, por el uso de la tecnología.

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