Clima y mercado ponen en riesgo el suelo agrícola

Rotar cultivos es hoy una alternativa que aparece lejana

Con una perspectiva bajista para trigo y cebada, con el maíz y el sorgo limitados por razones de suelos y de mercado y con una proyección de siembra de soja de un millón de hectáreas para la próxima zafra, las alternativas para la rotación de cultivos están por demás limitadas, con el consiguiente riesgo para el recurso suelo.

De esta situación es consciente la Dirección de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería y su director, Inocencio Bertoni, entiende que es el momento de profundizar las medidas administrativas para frenar este fenómeno que es empujado por el clima, por un lado, y por el mercado por otro.

Bertoni dijo a El País que hay que recordar que se viene de una previsión de caída del área de trigo del orden del 20% que tiene un fuerte componente de mercado. Esto ocurre a la salida de una zafra histórica en materia de área sembrada y de rendimientos, y con problemas de calidad y trabas de mercado. Actualmente el stock que quedó sin vender se encuentra entre 600.000 y 1 millón de toneladas, de acuerdo a estimaciones oficiales y privadas respectivamente.

En este escenario, el mercado no le está dando demasiadas posibilidades al trigo y hoy se puede hablar de precios de referencia para la zafra 2010/2011 del entorno de los US$ 190 la tonelada. Sin embargo, no es el precio el elemento decisivo en el desestímulo para la siembra de trigo, sino el clima. Lo normal, cuando hay una intención de caída del área, si las condiciones de siembra en la segunda quincena de mayo y hasta la segunda quincena de junio son razonablemente buenas, siempre se termina sembrando más de la intención inicial. Es decir, cuando se habla de una caída de 20%, finalmente lo que cae el área es un 10%. En este caso, las condiciones climáticas, fundamentalmente en la zona del litoral, han conspirado contra la intención de los productores y hoy lo que se espera es una caída del área de 50% sobre la intención corregida, que ya era 20% menor.

En cebada hay estimaciones de 70.000 a 80.000 hectáreas, lo que equivale a una caída muy importante del área cercana al 50% en relación a la zafra 2009/2010. Aquí conspiran una zafra anterior muy mala, niveles de precios asociados al trigo, políticas comerciales poco claras y un mercado con señales muy positivas para soja.

Bertoni asegura que se sigue trabajando para lograr un esquema de uso del suelo sustentable a través de las rotaciones. "Veníamos con la alternativa de una agricultura de secano con rotación de cultivos y una fuerte participación de los cultivos de invierno, cosa que hoy está a la baja, y un crecimiento dentro de lo posible de los cereales de verano, maíz y sorgo", asegura. De esto último, dice Bertoni, no hay todavía un panorama muy claro, pero en esta etapa hay una caída muy fuerte de los cereales de invierno que claramente se va a volcar a la soja de primavera.

En el caso del maíz hay un área limitada por condiciones de suelo y en el caso del sorgo por razones de mercado. En este último caso se está tratando de revertir y, si bien hay una demanda fuerte desde la ganadería, siempre la oferta es escasa frente al crecimiento de la soja. Según Bertoni, hoy se estima que puede llegar a sembrarse cerca de un millón de hectáreas de soja en la próxima zafra. Esto hace que todas las alternativas para equilibrar la rotación de cultivos se estén quedando cortas.

Bertoni rechaza la definición de "argentinización" de la agricultura uruguaya y se apoya en razones de mercado para explicar la realidad.

"Tenemos señales claras de caída del área de cereales de invierno y verano, la ecuación económica en la agricultura de secano sigue poniéndole una flecha para arriba a la soja, y la vieja estructura de cultivo pastura está lejos de retornar en este esquema", dijo Bertoni.

Lo difícil, las medidas a tomar para contrarrestar este desequilibrio, vienen de la mano de las herramientas administrativas y profundizar lo que se venía haciendo en materia de uso del suelo, asegura el técnico. Sin embargo, reconoce que el avance de los mecanismos regulatorios están, en este momento, a contrapelo de las condiciones de mercado.

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