Uruguay contará con apoyo canadiense en su propósito de incrementar aspectos que hacen a la calidad de la carne. Por ejemplo, en lograr mayores avances en la seguridad alimenticia mediante aspectos a mejorar en los predios ganaderos y mayores garantías de calidad en sistemas de producción. Tal colaboración fue acordada entre el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) —en este caso asociado al Instituto Nacional de Carnes y al Instituto Plan Agropecuario—, y el Beef Improvement Ontario (BIO), asociado a la Universidad de Guelph, firmándose la puesta en marcha de un proyecto que tendrá tres años de duración, donde las tecnologías canadienses en la materia serán adaptadas y transferidas, a través de los sectores públicos y privados de las instituciones uruguayas, contándose con el financiamiento de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional.
En el acto, celebrado en la sede central de INIA en Montevideo, también se suscribió un convenio similar entre Canadá y Paraguay.
BENEFICIOS. Según dijo en la ocasión el presidente del INIA, Ing. Agr. Pedro Bonino Garmendia, "el acuerdo permitirá enfatizar la investigación en aspectos relacionados con la seguridad de la calidad en los procesos de la producción de carnes. Para cumplir ese objetivo, se identificarán los procesos críticos que afectan la calidad de las carnes bovina y ovina uruguayas, y cómo resolverlos en el proceso primario. Es decir, de porteras hacia adentro", explicó.
Aspectos vinculados al bienestar animal y otros procesos productivos que pueden determinar la inocuidad y la seguridad de los alimentos al final de la cadena serán evaluados en el marco de este proyecto, así como se medirá el posible impacto ambiental que devenga de la intensividad productiva.
"Nuestras carnes, que hoy son muy buenas y que pueden ser mejores, incrementándose en volumen y calidad, están llegando en la actualidad sin diferenciación al mercado internacional. El consumidor aprecia que es una buena carne, pero no sabe que es de Uruguay. La consume sin saber y sin generar la consecuencia que tiene que haber entre el consumidor y el proveedor", analizó Bonino.
Por lo tanto, con este convenio se apunta "a desarrollar protocolos, certificaciones y, finalmente, marcas de carnes que determinen que el buen producto que está consumiendo el público es producido en Uruguay, lo que redundará en más dólares por cada kilo de carne vendido, en beneficio de toda la cadena cárnica".