Tiempo de viajeros por el rÍo uruguay

Hermoso. Único y singular por su anchura, profundidad y sus bellezas naturales

EMILIO CAZALÁ

Hace medio siglo barcos como el "Ciudad de Salto" y otros de menor tonelaje hicieron viajes fluviales de exploración y paseo por el río Uruguay con desembarco de viajeros en algunas capitales.

Hace algunos años en una visita que hicimos a una de las terminales portuarias de Miami perteneciente a un cubano (44) salido de La Habana con su padre en 1961, y una exposición de Seatrade tomamos contacto indirectamente con un personaje realmente de novela que nos impresionó cuando oímos una breve historia de cómo se había convertido en una especie de Rey de los barcos de pasajeros fluviales, creando la empresa más fuerte del mundo que explota turísticamente los ríos de Europa, Rusia y de otras partes del mundo a través de una empresa internacional con una inversión moderada y buenas ideas. Este genio es Torstein Hagen de Noruega, ex Presidente de la Royal Viking Line nada menos y por consiguiente en materia de transporte de pasajeros, un verdadero experto para quien esta actividad no guarda secretos. Su asociado no menos genio, Ulrich Baur, es un hombre con 35 años de experiencia en gerenciamiento de cruceros y hoteles a bordo y en tierra, de los cuales nos dijeron, que pasó 10 años en Rusia organizando todo esto. Estos dos empresarios fueron capaces de comunicar a gente común, operadores turísticos y a banqueros, además de sus propias inversiones, cuál era su idea sobre éste negocio fluvial de pasajeros. Y así con muchísimos aportantes lograron formar la empresa Viking River Cruises (VRC), para navegar en los ríos Sena, Rhone, y Garona en Francia, Rin, Oder y Elba en Alemania incluido el Danubio, con ese modelo de embarcación tan típica. La base era viajar por el río a un costo diario de 300 dólares incluyendo excursiones en tierra con todo pago: varias comidas diarias, azafatas, etc. Lo que tiene de bueno es que no hay mareos pues se navega en aguas quietas, no hay claustrofobia porque siempre está la referencia con tierra, no hay malos tiempos porque se baja de la embarcación y se mete en un hotel y todo tiene el sabor de un viaje por agua diferente. Es una empresa muy conocida en toda Europa y en casi todo el mundo. Casi simultáneamente se fueron a Rusia y ahí se metieron en el Dnieper con su proyecto fluvial y luego al Yenisei en Siberia. Y, por si fuera poco, por ahí se compraron el "Taras Shevchenko" un crucero que estuvo haciendo excursiones por los años 80 y llegó a Montevideo también. Pues bien, este barco lo estacionaron en el puerto de Odessa como hotel y se lleno hasta de rusos. Claro esto fue posible luego que desapareció la economía centralizada que impuso el comunismo en Rusia y se abrieron las puertas a la inversión internacional. La empresa tenía 17 barcos a mediados del 2001. Torsten Hagen comenzó diseñando un esquema de explotación turística de cruceros por los ríos cuando su hija Karina y su suegra realizaron un viaje entre San Petersburgo y Moscú. Comenzó por comprar en Rusia cuatro barcos que habían sido construidos entre 1986 y 1990, el último de los cuales había sido reformado en 1993 y con capacidad para 180 camarotes. Cada uno de los otros barcos alojaba a 250 pasajeros. En 1998 fueron adquiridos otros cinco barcos con 96 y 180 camarotes los que fueron destinados a operar los ríos Sena, Rhone y Garona de Francia y en Alemania sobre el Rhin, Oder y Elba y a lo largo del Danubio. El hecho es que la empresa Viking River Cruises continuó agrandándose y ahora tiene 17 barcos con casi 3 mil camarotes. Pero otras empresas mundiales con experiencia en el transporte de pasajeros, como Changjian Cruise, abrió sus operaciones en China con 13 barcos, seguida de Travcotels con 12 barcos en el Nilo, KD River Cruises de Europa con 9 barcos, Peter Deilman con 8 barcos y hay mas empresas en este negocio del turismo en los ríos del mundo y no sabemos cómo aún no llegaron al Río Uruguay. Se ha estimado que existen a flote unos 250 barcos haciendo cruceros de río en todo el mundo.

QUIENES VIAJAN. Hace unos tres años leímos una encuesta de la empresa VCR donde estimaba que sus viajeros eran 50% de USA, 25% Reino Unido, y 25% de Europa continental. La edad promedio andaba por los 50 o más años y CLIA define a este grupo como "Aventureros". Pero trascendieron más datos: dos tercios de ellos son graduados universitarios y su promedio de ingreso anda por los 65 mil dólares anuales. Sus preferencias no incluyen el golf o el juego. Un cuarto de ellos son potenciales viajeros en cruceros y un tercio probablemente lo hagan. Las tres principales empresas fluviales manejaban en 36% de los pasajeros fluviales del mundo. Por las condicionantes, los barcos de río que se utilizan hoy día tienen 110 metros de eslora y 11 metros de ancho y aquí no es posible desarrollar las economías de escala como en los cruceros. Pero es una oferta diferente, atractiva, sorprendente y jamás experimentada antes. No tiene nada que ver con un crucero y es un placer distinto. Realmente no nos explicamos como este Sr. Torsten no llegó al río Uruguay y en todo caso habría que visitarlo y entusiasmarlo con las características de nuestro principal río que tiene sobrados atractivos turísticos como paseo natural.

Disfrutemos del bello "río de los pájaros"

En 1952 vivimos una inolvidable experiencia al viajar en el pequeño y hermoso vapor de pasajeros "Ciudad del Salto" que conocíamos porque habíamos ido a Buenos Aires, barco que adelantándose en el tiempo hizo un crucero exclusivo entre Salto y Montevideo, con orquesta que si mal no recordamos era de un tal Espíndola, y bar. Fue una operación turística audaz que lamentablemente terminó en fracaso económico, pero no turístico y nos consta. Iba al frente de la misma un jerárquico funcionario de la empresa Francisco Laguardia. Quizá esa experiencia se hizo fuera de tiempo y fuera de oportunidad. Quizá hoy 55 años después podría resultar exitosa con un nuevo replanteo. Nosotros, con el capitán de Prefectura Jorge Castellanos habíamos estructurado pocos años después un itinerario novedoso y estimulante para reactivar esta veta turística por el río Uruguay y habíamos incluido la visita a media docena de puertos litoraleños. No logramos convencer a expertos turísticos ni agencias de turismo. La idea más próxima fue que se debía dividir el viaje en dos: uno reconocer el río Uruguay como un escenario turístico propio sin poner pie en tierra y expertos en historia realizar narraciones técnicas e históricas, llegar hasta donde se pudiera y retornó a Montevideo. El otro viaje era visitar las principales ciudades litoraleñas haciendo hincapié en sus incidentes históricos pero la infraestructura era limitada, como por ejemplo Paysandú hoy aún no cuenta con un restorán para un propósito turístico de esta magnitud. En algún momento vamos a publicar aquel sueño turístico que elucubramos con Jorge Castellanos que era un viaje por el río Uruguay imaginándonos entonces que viajábamos por el Rhin o el Danubio, tal era nuestro entusiasmo. De ello hablábamos casi todos los días y quitábamos y poníamos nuevos puertos litoraleños. La ventaja de Jorge sobre nosotros es que él conocía cada punto fluvial en su más mínimo detalle. Viajar por un río en una embarcación de río, en aguas diferentes, no tiene nada que ver con un viaje en un crucero de ultramar. Son experiencias totalmente diferentes. El "Ciudad del Salto" que lamentablemente se perdió en nuestras costas en 1962, entonces actuando como carguero, hizo también una excursión a Asunción del Paraguay y, si mal no recordamos, fue ese mismo año que hizo escala en Rosario. Fue un viaje inolvidable. Más aún, lo pensamos para hoy con escalas en Rosario que es una súper hermosísima ciudad, obviamente Asunción con tres días allí y luego seguir a Corumbá linda ciudad y eje del Pantanal. Y allí dejaríamos el barco tres días para que los turistas pudieran meterse un poco dentro del Pantanal en otras embarcaciones adecuadas que actúan allá. Nosotros lo hicimos y es el gran viaje inolvidable y apenas el cristiano se ponga en contacto con la naturaleza y los pájaros en un afortunado atardecer, podrá hablar con Dios con un poco de imaginación viendo su obra y podrá entender la Creación y la evolución. Nosotros pensamos en un barco para no más de 100 pasajeros, para gente seguramente de 50 años para arriba, sin orquesta y sin ruidos, aunque sí un pianista melódico para la hora del té y la cena; profesor de historia y geografía hay mucho para hablar del río Uruguay. Tres comidas diarias simples y abundantes y un bar a costa del pasaje. Sería aconsejable aire acondicionado. Nosotros aconsejamos este viaje como premio de empresas a sus mejores funcionarios, ejecutivos retirados, recién casados, bodas de oro.

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