La analista de Standard & Poor’s, Lisa Schineller, dijo a El País que Uruguay debe buscar lograr un superávit primario —antes del pago de intereses— mayor al previsto por el gobierno de forma de atender el pago de la deuda en un contexto de baja en el ritmo de crecimiento. Mientras el gobierno prevé un superávit de 3,5% del Producto Interno Bruto, la analista para Uruguay consideró que sería conveniente tratar de superarlo y llegar a niveles cercanos al 4%.
La experta está en Uruguay manteniendo contactos con agentes oficiales y privados y ayer participó en una conferencia organizada por la consultora KPMG. Schineller acarreó agua al molino del gobierno al afirmar que el peso "está más depreciado comparándolo con el nivel de la década del ’90", por lo que no estaría en juego la competitividad del sector exportador. "La apreciación es natural" luego de la devaluación y muestra "confianza en las políticas", dijo la analista a El País.
RECURSOS. Schineller mostró confianza en que Uruguay "podrá captar" el financiamiento previsto en los mercados internacionales —U$S 200 millones para el resto del año. Ante la consulta de los periodistas Schineller no quiso adelantar si tras la visita a Uruguay se podrá cambiar la calificación del país y dijo que la nota B asignada al país sigue estable.
Ayer FitchRatings asignó la nota B+ a la emisión de bonos a 12 años lanzada el martes —que es la calificación soberana— y al tiempo que destacó la recuperación económica del país también resaltó el alto nivel de deuda y las perspectivas de crecimiento de largo plazo.
Durante la conferencia, Schineller también destacó su "duda" sobre el ritmo de crecimiento del país en el mediano plazo "luego de la recuperación" tras la crisis.
Allí apuntó Schineller al hablar de las "fragilidades" que enfrenta el país, entre las que enumeró la baja tasa de inversión en relación al PIB. "Eso tendrá implicancias sobre el ritmo de crecimiento de mediano plazo", dijo la analista, que reconoció que inversiones como la de la finlandesa Botnia y otras en análisis podrían revertir la tendencia. Para 2005 S&P proyecta una suba del PIB de 6,5%.
Además de llamar la atención sobre la relación entre la deuda y el PIB, Schineller remarcó el ratio entre los pagos de intereses y los ingresos y también comparado con las exportaciones.
Destacó para tener en cuenta los "grandes requerimientos financieros" que tendrá el país frente al nivel proyectado de reservas.
También consideró que el Estado "tiene poco margen" para manejar el gasto, ya que buena parte de los egresos son "inflexibles" como los salarios y las jubilaciones.
A pesar de remarcar el buen desempeño fiscal reciente insistió en que los superávits primarios "tienen que ser grandes".