El gobierno instaló ayer la segunda etapa del Diálogo Social para la reforma de la seguridad social en donde jubilados, trabajadores y empresarios hicieron sus planteos. En la inauguración el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Eduardo Brenta, afirmó que en esta instancia el objetivo es avanzar en temas como los "seguros de maternidad y lactancia", la "creación del sistema nacional de cuidados que permita la plena integración de la mujer al mercado de trabajo" y la "regulación del trabajo autónomo" que sostuvo es "un debe".
Sin embargo, los trabajadores fueron más allá. El representante de estos en el BPS, Ariel Ferrari, propuso una "nueva forma de calcular la jubilación haciéndola más distributiva". También propuso "igualar los beneficios que reciben los trabajadores públicos y privados" y modificar el "tope de carencias de recursos" que consideró que "es muy bajo para cuando alguien pide pensión a la vejez o invalidez". En su presentación planteó la "eliminación de las unipersonales truchas" la derogación del artículo que permite afiliar a las AFAP a los trabajadores que no están obligados, el derecho a la cobertura de salud de pequeños empresarios con más de un dependiente y la creación de un fondo de garantía de créditos laborales ante la insolvencia del empleador.
Por su parte, el secretario general de la Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas, Waldemar González, en una crítica a la reforma que incorporó a las AFAP, planteó que "el sistema de ahorro individual obligatorio es la apuesta al egoísmo individualista y la entrega del dinero del trabajador al capital financiero especulativo, el mismo que hoy destruye el mundo sin control". Por es- to propuso una reforma in- tegral. Planteó además "aumentar los topes máximos para fijar jubilaciones y pensiones" y buscar soluciones para los que están por debajo de la línea de pobreza.