Mayormente el puerto de Montevideo es visitado por pesqueros españoles, coreanos, taiwaneses y de no muchas otras nacionalidades en un mundo de actividades donde aparentemente los principales capturadores son identificados como españoles incluso con barcos que utilizan otras banderas. En algunos casos podrían ser empresas pesqueras españolas, portuguesas, rusas, o alemanas que han tercerizado sus servicios que es lo que hace todo el mundo para evitarse problemas con las tributaciones sociales, que en todo el mundo son bastante parecidas y que no hacen más que correr a los armadores para otras banderas buscando situaciones de conveniencia. Hoy funcionan las banderas de las Malvinas, Bahamas, Maldivia, Vanuatu, los panameños, Liberia, Malta y hasta segundos registros de otros países grandes, como la isla de Kerguelen de Francia, la isla de Man de Inglaterra y otros. ¿Quiénes son los dueños? Algunos son mayormente de bien conocidas empresas españolas y otros que financian estas y otras operaciones comerciales en el mundo de hoy, básicamente son gente de la industria pesquera, luego las corporaciones, fondos de inversión y Bancos que incluso han prestado dinero para la adquisición del barco. Sin excepción todos los pesqueros contratan tripulaciones de terceros países y también lo hacen los cruceros de turismo que contratan marinos filipinos, indonesios, rusos, croatas, etc., a quienes capacitan y preparan profesionalmente en sus propios institutos. Los españoles han optado en esta parte del Atlántico, por marinos peruanos que en su inmensa mayoría son muy eficientes y profesionales. Por lo que sabemos estas tripulaciones tienen salarios por debajo de los países propietarios pero no tanto, porque cada día se acercan más al salario de un español, por ejemplo, y el hecho es que cada día también escasean los recursos humanos para trabajar a bordo de las naves. También son tripulaciones exigentes y solo aceptan contratos en buenas y modernas naves.
En cambio los marinos taiwaneses, coreanos y vietnamitas son tripulaciones no exigentes en cuanto al hábitat de a bordo puesto que son barcos más pequeños y todos sabemos que su alimentación es de base arroz y por consiguiente de costo inferior a las otras, y en algunas de estas naves el mantenimiento técnico deja mucho que desear, no en todas.
PESCADOR. La profesión de pescador o trabajador a bordo de un pesquero es muy dura y demanda por cierto muchos esfuerzos, aunque se mitiga cuando se trabaja a bordo de barcos pesqueros de última generación que tienen todas las comodidades. Los gallegos, polacos, rusos, croatas y asiáticos lo saben muy bien porque a lo largo de su historia lo han pagado con la pérdida de muchas vidas cuando el armamento eran cáscaras de nueces sin instrumentos, pero hoy los barcos son muy diferentes. En todo caso ser marino en estos nuevos barcos es una actividad no más peligrosa que trabajar en un laboratorio de productos químicos, la de un albañil en la construcción de un edificio de 15 pisos, en las profundidades de una mina, obras de infraestructura portuaria, trabajar en un remolcador o en un astillero/dique, ser buzo o camionero. Los que trabajamos de corbata no tenemos esos problemas. Todos los contratados de terceros países con salarios que duplicarían las retribuciones de sus propios países, remiten sus ingresos a familias. Ahora en cuanto a los buques pesqueros de los grandes países, bien es cierto que éstos no existen, no es negocio. Es mejor comprar el pescado en el mercado internacional. Seguiremos. E.C