Emilio Cazala
Acabamos de leer en publicaciones especializadas que transportadores oceánicos, así como operadores de las terminales, están contemplando la posibilidad de aplicar un recargo para cubrir los costos extras derivados de la puesta en vigencia del Código ISPS de seguridad, de acuerdo con expresiones de Nicholas Sartini, el hombre que maneja los tráficos Este-Oeste de la empresa naviera CMA-CGM.
En un reciente meeting ocurrido en Southampton en ocasion de la escala que en viaje inaugural hizo en aquel puerto inglés el barco "CMA-CGM Bellini" de 5.700 contenedores, Bellini dijo a los invitados participantes de la fiesta: Tenemos que hacer estudios sobre este tema. Si el costo de las reglas de seguridad que aplica el ISPS (International Ships and Ports Facilities Security) llega a nuestros barcos en forma significativa, pues no tendremos más remedio que aplicar una tasa de recargo. Pero todo necesita ser apropiadamente evaluado. En cuanto a las terminales, obedecer las exigencias del ISPS, de plano obliga a establecer una valla de seguridad total y esto tiene un costo indudablemente. Este es un tema que ya esta en el puerto de Montevideo: todos sabíamos que el manejo de recursos humanos y equipos y planes para brindar seguridades al barco, a la postre iba a tener un costo, tanto para los armadores como los operadores de terminales. Estamos hablando del PBIP (Protección a los buques e instalaciones Portuarias)
COdigo ISPS. El Código Internacional de Seguridad Marítima y Portuaria –ISPS Code– de la Organización Marítima Internacional (OMI) fue aprobado en la conferencia diplomática de Londres de diciembre de 2002. Es una nueva regulación internacional sobre protección de buques y puertos, entre otras medidas. Este código entró en vigencia el 1ro de julio de 2004 y establece cómo identificar, evaluar y manejar riesgos que atenten contra la seguridad portuaria y del buque. La norma obliga a recopilar y evaluar información sobre seguridad de buques y puertos, evitar ingresos no autorizados, facilitar señales de alarma y contar con planes de seguridad y personal responsables y capacitadas en puerto, armador y buque. Los buques podrán ser demorados, detenidos, e incluso podrá imponérseles restricciones operacionales que lleguen a su expulsión del puerto o negarles el ingreso, si se comprueban incumplimientos o violaciones al ISPS Code.
Para conocer detalles de cómo este asunto se vio reflejado en la actividad portuaria de Montevideo y como esta influyendo, El País entrevisto al Sr.Eduardo Zabalza, gerente general de Operadores Montecon.
La implementación del Código PBIP, ha establecido regulaciones en materia de seguridad a nivel mundial que han obligado a todos los puertos y terminales que quieran estar en la primera línea del tráfico marítimo mundial, a incorporarlas a su actividad a partir del primero de julio pasado. Caso contrario esos puertos hubiesen quedado afuera de las corrientes principales del tráfico y obligados a utilizar puertos intermedios al no estar calificados. Como ya se sabe el puerto de Montevideo ha calificado, tanto el propio puerto como sus terminales operadoras de contenedores de los principales operadores, con lo cual Montevideo ha superado ese tema que durante meses nos tuvo muy ocupados para poder cumplir con todos los requisitos.
Ciertamente –dice Zabalza– esta implementación del sistema de seguridad ha significado erogaciones y en el caso particular de las terminales de contenedores indudablemente ha traído costos. Ha forzado la implementación de medidas de seguridad en incluye la contratación de personal especializado, realizar inversiones en vallados protectores, cámaras filmadoras y otros sistemas de seguridad, que se están incorporando con toda celeridad. Y naturalmente estos costos tienen que ser distribuidos entre los distintos usuarios del transporte marítimo. Entendemos que lo mismo esta sucediendo con los buques, que a su vez ellos han tenido que cumplir e implementar medidas de seguridad y obviamente esto deriva en costos. Preguntado sobre los costos que ha demandado la aplicación de estas medidas de seguridad Zabalza respondió que no son significativos, ya que apenas alcanzan en total a los 15 dólares por contenedor.
Mas adelante Zabalza comenta que la implementación de estos sistemas de seguridad ha obligado a optimizar los procedimientos operativos y ha traído en consecuencia una mayor seguridad y atención a los buques, en el muelle, el mejor control de equipos y vehículos y en general este Código ha traído una mejor coordinación entre Prefectura y Administración Nacional de Puerto e impulsó a un esfuerzo común para mejorar aún más todas las medidas de seguridad del puerto. O sea que en el balance todo esto ha sido positivo, porque si bien ha habido un ligero costo para los usuarios, también va a haber muchas ventajas operativas que se van a ir percibiendo en los próximos meses. Es obvio que en materia de eficiencia siempre hay un paso adelante y esto vale para el caso.