El gobierno irlandés parecía hoy al borde del colapso tras el llamamiento de los Verdes, miembros de la coalición en el poder, a celebrar elecciones anticipadas, en pleno descontento por el anuncio de un plan de rescate internacional para el país.
En un anuncio inesperado, el líder de los Verdes, John Gormley, estimó que "ha llegado el momento de fijar una fecha para unas elecciones generales en la segunda quincena de enero de 2011".
Los Verdes respaldaban hasta ahora sin fallos a la coalición en el poder: sus seis diputados son indispensables para la supervivencia política del partido del primer ministro Brian Cowen, el Fianna Fáil.
Además de los Verdes, la formación de centroderecha sólo tiene el apoyo de un puñado de diputados independientes para reunir una mayoría parlamentaria reducida hoy a tres bancas.
En caso de elecciones legislativas anticipadas, el Fianna Fáil tiene muchas posibilidades de perder.
Según un sondeo publicado el domingo, este partido cuenta con 17% de las intenciones de voto y los Verdes con 3%, muy por detrás del Fine Gael (33%), primera fuerza de oposición, los laboristas (27%) y el Sinn Féin (11%). Los dos últimos anunciaron claramente que están en contra del rescate internacional.
El líder de los Verdes dijo sin embargo que daba tiempo al gobierno para cerrar los temas pendientes: los detalles del plan de ayuda internacional de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aceptado el domingo, y un nuevo programa de ajuste cuatrienal.
"Dejar al país sin un gobierno cuando estos asuntos siguen sin resolverse sería muy dañino y quebrantaría nuestras obligaciones morales", dijo.
Gormley no dio ninguna indicación sobre los planes en preparación, pero señaló que el rescate internacional, que podría alcanzar 90.000 millones de euros (123.000 millones de dólares), debería "respetar los intereses vitales de Irlanda y restaurar la estabilidad de la eurozona".
"La gente se siente engañada y traicionada", dijo refiriéndose a la sensación mayoritaria de los irlandeses tras la petición de ayuda exterior.
"Es absolutamente nauseabundo. Nos han robado la poca credibilidad que nos quedaba", resumió Harry O´Brien, un ciudadano interrogado en el centro de Dublín.
La prensa de este lunes reflejaba el mismo sentimiento al hablar de una "capitulación sin precedentes", una "ignominia" y una "rendición descarada".
El gobierno podría empezar a pagar el descontento el jueves, cuando está prevista una elección parcial en la que el candidato del poder tiene todas las de perder, lo que reduciría la mayoría gubernamental en el parlamento a sólo dos escaños.
Además, el miércoles se anunciará un cuestionado plan de ajuste, previo a la ayuda internacional, que busca ahorrar 15.000 millones de dólares para llevar un déficit que este año alcanzará 32% del Producto Interior V Bruto (PIB) al 3% preconizado por la UE en 2014.
Pero los irlandeses están ya en su tercer presupuesto de rigor. En total, están previstas 100.000 supresiones de empleos, así como recortes en las prestaciones sociales. El nuevo plan podría afectar incluso al sueldo mínimo, que según la prensa podría reducirse un 13%.
AFP