Redacción El País
La Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial (Dinot) del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT) definió su agenda para 2026 con un énfasis claro en el fortalecimiento de la planificación urbana, la gestión del suelo y laarticulación con los gobiernos departamentales. El plan se apoya en un dato central: la duplicación del presupuesto asignado al área respecto a períodos anteriores, un refuerzo que apunta a consolidar el ordenamiento territorial como política pública estratégica.
Según explicó la directora nacional de Ordenamiento Territorial, Paola Florio, el aumento de los recursos permitirá profundizar el trabajo conjunto con los departamentos y fortalecer los sistemas de instrumentos de ordenamiento a distintas escalas.
“Se duplicó el presupuesto asignado con el fin de seguir trabajando y contribuyendo en los procesos de intercambio con los gobiernos departamentales para la construcción de sistemas de instrumentos de ordenamiento, tanto a escala departamental como nacional”, señaló.
Uno de los ejes centrales de la agenda 2026 será el acompañamiento técnico a los gobiernos departamentales. En ese sentido, Florio remarcó que la Dinot buscará reforzar no solo el apoyo y el seguimiento de los procesos territoriales, sino también la capacitación de los equipos técnicos locales.
“Vamos a trabajar en el apoyo, el seguimiento, pero también en la capacitación de los equipos técnicos departamentales”, afirmó la jerarca, al subrayar la importancia de fortalecer capacidades en el territorio para garantizar la correcta aplicación de los instrumentos de ordenamiento y planificación.
La estrategia apunta a consolidar una lógica de trabajo articulado entre el nivel nacional y los departamentos, con foco en la construcción de políticas sostenibles en el tiempo y adaptadas a las particularidades de cada territorio.
Plan Quinquenal de Vivienda
En paralelo, la Dinot impulsará políticas públicas vinculadas a la gestión del suelo, en línea con lo previsto en el Plan Quinquenal de Vivienda y Hábitat y en articulación con la Estrategia Nacional de Acceso al Suelo Urbano.
El objetivo, explicó Florio, es avanzar en mecanismos que permitan una gestión más efectiva del acceso al suelo urbano y, especialmente, en la conformación de carteras de tierra que funcionen como un sistema integrado. “Se trata de construir carteras de tierra capaces de conformar un sistema y que cumplan los objetivos del Plan Quinquenal de Vivienda”, sostuvo.
El acceso al suelo aparece así como un componente central de la agenda de ordenamiento territorial, en tanto condiciona las políticas de vivienda, el desarrollo urbano y la calidad del hábitat en las ciudades.
Instrumentos nacionales
Otro de los focos de trabajo para 2026 estará vinculado al desarrollo y fortalecimiento de los instrumentos nacionales de ordenamiento territorial. En este punto, la agenda incorpora de forma explícita la adaptación al cambio climático, la integración de previsiones asociadas al acceso al suelo y la definición de usos prioritarios del territorio.
“Promover estrategias que permitan definir cuáles van a ser los usos prioritarios del territorio” será una de las líneas de acción, explicó Florio, quien además destacó la continuidad del trabajo asociado a los bordes costeros, un tema clave en la planificación territorial del país.
Proyección regional
Entre los hitos más relevantes previstos para 2026, la directora de Dinot mencionó la asunción de Uruguay a la presidencia protémpore del Foro de Ministros y Autoridades Máximas de Vivienda y Urbanismo de América Latina y el Caribe (Minurvi). Este rol, adelantó, implicará una agenda intensa de trabajo regional.
“La presidencia protémpore nos va a implicar un trabajo importante con los distintos países de América Latina y el Caribe, no solo en vivienda y hábitat, sino también en desarrollo urbano sostenible”, explicó Florio.
La agenda regional se desarrollará en coordinación con la Cepal y ONU, con una mirada integral sobre las distintas realidades territoriales de la región. En ese marco, la jerarca subrayó la importancia de reconocer la diversidad territorial de América Latina y el Caribe, así como la integración regional y la democracia territorial.
“Reconocer las diversas regiones, la integración territorial y la construcción de ciudadanía desde la escala urbana es clave para mejorar la calidad del hábitat”, señaló, y agregó: “Solos no lo vamos a lograr como países, pero sí a través del trabajo conjunto para elevar la voz de América Latina en materia de ciudades y construcción de territorios”.
Cuenca del Santa Lucía
A nivel nacional, otro de los hitos previstos para 2026 es la aprobación del Programa Nacional de Ordenamiento Territorial para la Cuenca del Santa Lucía, que fue remitido a Presidencia para su firma a fines de 2025.
De concretarse, explicó Florio, se abrirá una nueva etapa de gestión y articulación con los gobiernos departamentales que integran la cuenca, en coordinación con proyectos estratégicos como la represa de Casupá. El programa apunta a ordenar el uso del territorio en una zona clave para el país, tanto desde el punto de vista ambiental como productivo y de abastecimiento de agua.
Finalmente, durante 2026 se celebrarán los diez años del Premio Nacional de Ordenamiento Territorial. La edición aniversario ya se encuentra en proceso de selección, con los jurados definidos, y el organismo aspira que tenga un fuerte componente de difusión y reconocimiento.
El objetivo es poner en valor la planificación territorial como una herramienta clave para el desarrollo del país y visibilizar buenas prácticas en la materia.
“Queremos que 2026 sea un año de consolidación del ordenamiento territorial como política pública, de intercambio con los gobiernos departamentales y de proyección regional del trabajo que Uruguay viene desarrollando en esta materia”, concluyó Florio.